El vacío cinematográfico entre La venganza de los Sith y Una nueva esperanza se pretende llenar parcialmente con esta miniserie de seis capítulos que nos narra unos hechos situados a medio camino cronológico de ambas películas. Y a priori, la expectativa de un duelo entre Obi-Wan y Vader es más que llamativa, y de hecho tiene lugar, pero acaba siendo lo de menos dentro de una aventura genérica y repetitiva en la que una jovencísima y repelente princesa Leia copa el protagonismo a lo largo un cúmulo persecuciones y peleas absurdas con un irrelevante Luke y varios insustanciales nuevos personajes.
Por lo que tras cuatro horas de metraje esta miniserie nos deja casi en el mismo punto argumental en el que estábamos al principio, sin aportar nada que no supiéramos ni lograr enriquecer los personajes lo suficiente como para justificar su creación. Cabe reconocer que en términos técnicos, como no podía ser de otra manera, está a la altura de las circunstancias galácticas, con grandes escenarios, buenas coreografías y espectaculares efectos especiales, pero poco más se puede rascar aparte de disfrutar de nuevo de Ewan McGregor en un papel que le va como anillo al dedo.
Después de haber anunciado su participación y estreno europeo en la sección Noves Visions del Festival Internacional de Sitges, La Paradoja de Antares anuncia su estreno internacional en la 17 edición de Fantastic Fest en Texas (EEUU) que tendrá lugar del 22 al 29 de septiembre.
La película, escrita y dirigida por Luis Tinoco, corre a cargo del estudio de efectos visuales Onirikal Studio, quien regresa a la producción cinematográfica después del éxito del multipremiado cortometraje de ciencia ficción Caronte.
La Paradoja de Antares es un thriller dramático rodado durante tres semanas en una única localización: un set creado en las instalaciones de la propia productora. Andrea Trepat (Mar de Plástico, Gran Hotel, Amar es para siempre, etc.) da vida a Alexandra Baeza, el personaje central y protagonista que tendrá que enfrentarse a unasituación límite sin igual.
El reparto se completa con los siguientes actores y actrices: Aleida Torrent, David Ramírez y Jaume de Sans, además de la colaboración especial de José Luis Crespo (Quantum Fracture), youtuber y divulgador científico con millones de seguidores.
Sinopsis
Alexandra,
científica de guardia de un radiotelescopio, recibe una señal que
podría responder a una de las preguntas más trascendentales de la
humanidad. Solo tiene un par de horas para verificarla, pero un
inesperado problema familiar le obligará a librar una dramática lucha
interna en una carrera contra reloj por desvelar uno de los mayores
misterios del universo.
En palabras de su director y guionista, Luis Tinoco, “La
Paradoja de Antares es una apuesta por un tipo de cine independiente
donde prima la originalidad del guión, la trama y las interpretaciones.
El trabajo minucioso de investigación científica y los ensayos con los
actores, quienes han tenido libertad para hacer suyos los diálogos, han
sido claves para dar verosimilitud y naturalidad a la película”.
La Paradoja de Antares cuenta con la música de Arnau Bataller (Rec 4, Way Down, A Perfect Day, etc.), recientemente nominado al Premio Goya y ganador del Premio Gaudí 2022 por Mediterráneo; el diseño de sonido corre a cargo de Andrey Francés (Keloid, The Host Of The Heaven, Null, etc.); Frank Gutierrez se encarga del montaje (La teta asustada, Una pistola en cada mano); y la propia Onirikal Studio de los efectos visuales.
Su guionista y director, Luis Tinoco, ha estado nominado a los Premios Goya y Premios Gaudí. Cuenta con más de 20 años de experiencia en la industria de los efectos visuales para cine, ha trabajado para películas como Interstellar de Christopher Nolan, ganadora del Premio Oscar a los Mejores Efectos Visuales; además de otros blockbusters de Hollywood como Hercules: The Thracian Wars de Brett Ratner (X-Men, Red Dragon, Prison Break, etc.).
Sobre Onirikal Studio
El estudio es conocido por ser el responsable de los efectos visuales de más de 100 proyectos de cine y TV, tanto nacionales como internacionales, entre los que destacan títulos como Hellboy (Neil Marshall, 2019). Ha trabajado para clientes de la talla de Netflix, Amazon, Warner Bros, BBC o Free Scott, entre otros.
En 2016 el estudio inició la producción de proyectos audiovisuales propios con el cortometraje Caronte, ganador de 65 premios internacionales y seleccionado en más de 200 festivales. Actualmente ha realizado La Paradoja de Antares, ópera prima de su director Luis Tinoco.
Entre efectos gráficos sin mesura, drones a todo pasto y cabriolas imposibles pasan los ciento treinta minutos de una cinta coreana que intenta petarlo en Netflix. Nada tiene lógica ni sentido, es la acción por la acción, la sangre por la sangre sin importar fondo o forma en momento alguno. Desde infectados tipo 28 días hasta agentes dobles/triples y cualquier otra descabellada ocurrencia, de todo han metido, aunque sea a empujones, en esta desacomplejada insensatez que nos llega desde la pujante cinematografía surcoreana en su intento de hacerse un hueco en el mercado internacional. No andan escasos de medios, técnica e imaginación, lo demuestran una y otra vez. Si deciden verla háganlo sin prejuicios y dispuestos a aceptar pulpo como animal de compañía, esa es la única manera de pasar un buen rato.
Una premisa rebuscada sirve como excusa para deleitarnos con este divertimento que desde el primer al último minuto no decae en ritmo y desparpajo en ningún momento. Salvando las distancias, nos encontramos con una mezcla de diálogos estilo Quentin Tarantino con una frenética realización semejante al mejor Guy Ritchie. Además, con la excusa del destino o la mala suerte, la historia se mueve a base de coincidencias ocurrentes que funcionan pese a su oportunismo, mérito en gran medida a un reparto tan chisposo como chistoso. Una comedia de acción de las que apetece ver sin reparos en cualquier momento, y si es en una fresquita sala de cine mucho mejor.
Cinta bélica que para asombro de propios y extraños no protagonizan unos heroicos americanos o británicos si no un comando alemán bajo las órdenes directas del mismísimo Hitler, en una misión que como siempre suele decirse ha de cambiar el curso de la guerra. Con un brillante reparto encabezado por Michael Caine, seguido por Donald Sutherland, Robert Duvall o Donald Pleasence entre otros, es una epopeya de hombres valerosos, pero malditos y condenados por amigos y enemigos que a pesar de todo están dispuestos a cumplir la misión por patriotismo, o por el honor del guerrero o, simplemente, porque es su deber. Vibrante dirección del artesano clásico John Sturges ("Los siete Magníficos", "La gran evasión") con el acierto indudable de haber sabido empapar de fatalismo una narración que va más allá de la simple historieta de hazañas bélicas.
El nivel de sangre, sexo y violencia no baja en esta tercera temporada que tras una segunda que mejoraba la primera, baja el listón en lo que a calidad narrativa se refiere pero aún así logra mantener una de sus inapelables señas de identidad, atraparnos al final de cada capítulo con una incesante sucesión de revelaciones y giros variopintos. El reparto sigue en su buena línea a la hora de plasmar las diferentes penurias y perturbaciones de sus respectivos personajes, fomentado ahora por una rutilante incorporación, Soldier "Jensen Dean Winchester Ackles" Boy, quien logra echar más leña al irreverente fuego de la serie.
Lo cierto es que es impredecible saber con que clase de perversiones tienen pensado sorprendernos en futuras entregas, pero podemos garantizar que en la presente presenciamos momentos realmente retorcidos a la par que hilarantes, lo que convierte esta serie en una de las más divertidas de la actualidad en una época donde lo políticamente correcto condiciona la originalidad y la innovación, algo en lo que afortunadamente no está cayendo esta ficción superheroíca,
El reconocido estudio de efectos visuales Onirikal Studio regresa a la producción cinematográfica con el largometraje La Paradoja de Antares que recientemente ha anunciado su participación en el Festival Internacional de Sitges, donde tendrá su estreno europeo en la sección Noves Visions. Está escrito y dirigido por Luis Tinoco, también responsable del multipremiado cortometraje de ciencia ficción Caronte.
La Paradoja de Antares es un thriller dramático que se ha rodado durante tres semanas en una única localización: un set creado en las instalaciones de la propia productora. Andrea Trepat (Mar de Plástico, Gran Hotel, Amar es para siempre, etc.) da vida a Alexandra Baeza, el personaje central y protagonista que tendrá que enfrentarse a unasituación límite sin igual.
El reparto se completa con los siguientes actores y actrices: Aleida Torrent, David Ramírez y Jaume de Sans, además de la colaboración especial de José Luis Crespo (Quantum Fracture), youtuber y divulgador científico con millones de seguidores.
El sexteto de cómicos británicos Monty Python dieron el campanazo internacional con este delirante remedo de mesías llamado Brian, torpe y gafe hasta decir basta y al que le rodean una pléyade de tipos a cuál más disparatado y estrambótico. La Galilea en tiempos de Jesucristo y los romanos ocupantes sirven para ridiculizar y escarnecer a todo bicho viviente, desde políticos o militares hasta curas, pasando por un populacho descerebrado dispuesto a seguir a cualquier tarambana ansioso en hacerse pasar por el elegido de Dios, es decir, una alocada sucesión de burlas y sarcasmos tan vigentes en el año de producción de la cinta, 1979, como en el que tenemos el dudoso placer de vivir en la actualidad. El absurdo, marca de la casa que los Monty Python convirtieron a lo largo de su carrera grupal en todo un arte. Ya son parte de la cúspide del humor no solo británico, si no universal.
Juntando dos temáticas tan manidas como los superhéroes y las mascotas surge esta cinta de animación que basa su éxito en la multitud de referencias al universo DC que aparecen en ella. Pero eso no es suficiente para conseguir una película que marque la diferencia u ofrezca algo que no hayamos visto infinidad de veces, ya sean personajes caninos estereotipados, un mensaje de superación sobrexplotado o su estructura narrativa carente de sorpresas. Aún así, goza de algunos chistes, sobre todo en sus primeros compases, que tienen un mínimo de gracia y que deberían haber marcado la tónica general de un largometraje orientado a un público cuyo rango de edad es bastante limitado, ya que no es lo suficientemente blanca para menores de siete años ni lo bastante gamberra para motivar a los mayores de doce.
En septiembre Cine Yelmo volverá a proyectar zarzuela en sus salas de cine conLa rosa del azafrán, la adaptación libre de la famosa novela El perro del hortelanode Lope de Vega. Podrá verse el próximo 27 de septiembre, en colaboración con la Compañía Lírica Alicantina, en 6 ciudades: Madrid, Barcelona, Alicante, Málaga, Valencia y Valladolid. La proyección forma parte de la programación de +Que Cine, la ventana de contenidos alternativos de Cine Yelmo.
La rosa del azafránes una conocida zarzuela en dos actos con libro de Federico Romoer y Guillermo Fernández-Shaw y música de Jacinto Guerrero cuyo estreno tuvo lugar en el Teatro Calderón de Madrid en 1930. Esta producción actual de una de las zarzuelas más queridas por el público y cuenta con el siguiente casting: Ascensión Padilla (Sagrario), Javier Rubio (Juan Pedro), Mari Carmen Yelo (Catalina), Alberto Galera (Don Generoso) y Carmen Rubio (Custodia), entre otros. Además, cuenta con la Orquesta Sinfónica del Vinalopó con José Antonio Pérez Botella en la dirección.
Nadie que haya visto la serie "Downton Abbey" puede llamarse a engaño en esta segunda adaptación cinematográfica, la flema británica y los buenos modales continúan presidiendo la función, siempre con el mejor gusto posible, evidentemente. También queda claro el cariz de epílogo de la cinta, personajes importantes dan un giro decisivo en sus vidas, alguno incluso definitivo, y se cierran tramas pendientes. La modernidad se les viene encima a los Crawley, pero la esencia permanece, porque todo debe cambiar para que nada cambie, como afirma Lampedusa en boca de Burt Lancaster en "El Gatopardo" de Visconti. Aparte de esas consideraciones la película da lo que promete: buenos sentimientos, algunas lágrimas, clase y estilo, en fin, lo que anhelan los fans de Lady Mary, Mr. Carson y demás habitantes de la Casa Señorial. Mientras quede algo de todos ellos el Imperio Británico perdurará, o eso parecen decirnos.
El director, productor y guionista británico Edgar Wright recibirá el premio Máquina del Tiempo en Sitges 2022. Wright obtuvo reconocimiento mundial por primera vez con su trilogía Three Flavours Cornetto, que consta de Zombies Party, Arma fatal y Bienvenidos al fin del mundo, realizada con los actores Simon Pegg y Nick Frost, así como el productor Nira Park. Wright también coescribió, produjo y dirigió la película de 2010 Scott Pilgrim contra el mundo. Con Joe Cornish y Steven Moffat, escribió Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio de Steven Spielberg (2011). Además, creó la película de acción criminal de 2017 Baby Driver, que se convirtió en un éxito mundial de taquilla, y en 2021 dirigió y coescribió, con Krysty Wilson-Cairns, Última noche en el Soho. El mismo año también lanzó su primera película documental, The Sparks Brothers.
El prolífico director de cine de género Neil Marshall también será reconocido con una Máquina del Tiempo. Su carrera se inició hace más de veinte años con Dog Soldiers, una de las películas de terror británicas más populares de todos los tiempos, seguido por el gran éxito de taquilla -aclamado por la crítica- The Descent, que recaudó más de 50 millones de dólares con un presupuesto de solo tres millones. Marshall también es uno de los directores más solicitados de la televisión actual, puesto que dirigió dos de los episodios más épicos de Juego de tronos, los pilotos de Black Sails, Constantine y Timeless, y capítulos destacables de Hannibal y Westworld para JJ Abrams. En 2018, dirigió y produjo la lujosa nueva versión de Lost in Space para Netflix y en 2021 estrenó The Reckoning. Sitges 2022 estrenará The Lair, un retorno a los orígenes sobre una piloto que tiene que sobrevivir dentro de un búnker donde se esconden armas biológicas.
Si en la primera temporada la paradoja temporal era un bucle infinito, en esta ha tomado la mecánica forma de un vagón de metro que lleva a nuestra protagonista, y ya de paso a su secundario amigo, a revivir pasados ajenos metidos en los cuerpos de sus ancestros. Algo ciertamente original dentro de este fantástico género pero que acaba dando mucho menos juego de lo deseado, y eso que el concepto de "matrioshka" temporal lo llevan a extremos físicamente muy literales.
Pero con el paso de los capítulos, apenas siete de media hora cada uno, la historia toma carices metafísicos existenciales difíciles de seguir, culminando en un desenlace ideado por mentes afectadas por algún tipo de psicotrópico. Aún así, debe valorarse el hecho de buscar la innovación, evitando la reiteración de la iteración de su anterior entrega, lo cual no impide que esta segunda ronda de las peripecias de la descarada y arrasadora Nadia sea una ida de olla de mucho cuidado no apta para cualquier momento ni persona.
Como ya se anunció el pasado mes de octubre, Irlanda será el país invitado en la próxima 67 edición de la Semana Internacional de Cine con una retrospectiva que incluirá una selección de su cinematografía a lo largo de las dos últimas décadas.
Un total de 18 largometrajes, cuatro de ellos documentales, y un programa de cortos de animación compuesto por cinco títulos, constituirán esta muestra de cine irlandés del siglo XXI que se completará con la proyección especial de la película Into the West, de Mike Newell, en su 30 aniversario.
La selección de películas de este ciclo, organizado en colaboración con The Irish Film Institute, Culture Ireland y la Embajada de Irlanda en España, cuenta con nombres destacados en la cinematografía irlandesa como Neil Jordan, ganador de un Oscar por The Crying Game (1992) y la Espiga de Oro de SEMINCi con Mona Lisa (1986), y de quien se programara su largometraje Breakfast on Pluto (2005).
Un duelo a muerte a bordo de un tren de mercancías entre un despiadado ferroviario, Ernest Borgnine, y un astuto vagabundo, Lee Marvin. Película de género inclasificable: podría ser un drama social, cine de acción con fondo o un atípico psychothriller, pero también todo a la vez. En cualquier caso, curiosa y emocionante historia de supervivencia con toques de picaresca, violencia y crítica social situada en plena Gran Depresión americana. Parábola, cabe resaltar, sobre el individualismo en un contexto de furiosa lucha de clases, una defensa de la libertad en un sentido antiautoritario y ácrata del que nada tiene que perder porque nada tiene.
Cinta genérica de acción que al más puro estilo del Equipo A junta a un grupo de soldados repudiados que se dedican a hacer el bien soltando chascarrillos a cascoporro durante infinidad de escenas en cámara lento. El reparto es de lo más llamativo, mezclando estrellas en declive con otras en auge, y encabezado por un habitual secundario en labores de protagonista. Cabe decir que pese a su previsibilidad es bastante amena, con alguna secuencia de acción absurdamente ocurrente que prolifera menos de lo deseado en esta película que se puede ver de fondo mientras haces otras cosas y no perderás el hilo.
Cuarta entrega en "solitario" del dios del trueno que debido a su chisposo director y coguionista Taika Waititi se convierte en uno de los largometrajes más cómicos del UCM. Aún así también cuenta con momentos realmente trágicos, por lo que estamos ante un vaivén de emociones de ritmo desenfrenado que no deja margen al aburrimiento y que viene cargado de oscarizadas estrellas de Hollywood de la talla de Natalie Portman, Christian Bale y Russell Crowe, además de apariciones puntuales de conocidos personajes. Y lo mejor de todo, sin rebosar originalidad en el desarrollo de acontecimientos, su desenlace sí resulta lo suficientemente innovador como para destacar entre la mediocridad reciente de las producciones en cine y televisión de Marvel Studios.
Distintos estilos de comedia se entremezclan en este clásico absoluto, en el que la sátira política es el detonante inicial para convertirse paulatinamente en una película romántica que nos deja varias escenas de enredos para el recuerdo, y una Greta Garbo en plenitud de facultades. En la retaguardia nombres tan ilustres como Ernst Lubitsch en la dirección o Billy Wilder coescribiendo un guion, que si bien es brillante en sus dos primeros tercios, pega un frenazo en el último para dar un giro más tradicional y aún así igual de entrañable y espléndido que el resto de un largometraje rodado para aportar algo de luz y humor en uno de los momentos más convulsos en la historia de la humanidad.
El Foro de Desarrollo y Coproducción Internacional Ventana CineMad ya ha anunciado las fechas y la sede en que se celebrará su octava edición: 5 y 6 de octubre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. También ha desvelado los 16 proyectos de largometraje de ficción, documental y series de TV (ficción y animación) que participarán en esta cita imprescindible para la industria audiovisual.
Un comité de expertos ha seleccionado estos proyectos entre los 117
inscritos (un 30% más que en la pasada edición) en base a su calidad y valor artístico, potencial internacional, viabilidad financiera y relación con la región de Madrid.
El objetivo de Ventana CineMad es favorecer la internacionalización del tejido audiovisual madrileño y la promoción de la industria local y regional mediante el impulso de los rodajes y de la producción audiovisual de calidad.
Entre los 16 proyectos seleccionados, siete son largometrajes de ficción, cuatro son series de TV (dos de ficción y dos de animación) y cinco son documentales. De ellos, seis están dirigidos por mujeres y diez están escritos o co-escritos por mujeres. Estos proyectos optarán a 60.000€ en premios a repartir entre las diferentes categorías, 15.000€ más que en la pasada edición.
El método de Richard Williams, un batiburrillo de ocurrencias, extravagancias, obsesiones y unas pocas dosis de ciencia deportiva, parece ser que llevó a la gloria tenística a dos de sus hijas, Venus y Serena. Estamos, por tanto, ante un biopic parcial de la controvertida personalidad de un padre dispuesto a todo para lograr el triunfo personal a través de su prole. Nada de crítica ni cuestionamiento -el éxito lo justifica todo-, el Sr. Williams sale indemne en esta película por la que Will Smith se llevó el Oscar al mejor actor en la accidentada Gala del 2022. Desde la óptica meramente cinematográfica es una obra convencional, sin aspectos técnicos o formales destacables, como un telefilm, pero de alto standing, eso si. El único interés radica en el método en cuestión, porque no va más allá.
La oxicodona, y concretamente el oxycontin, es una de las drogas más extendidas y problemáticas en los Estados Unidos, y esta premiada miniserie de ocho episodios narra su nacimiento, auge y establecimiento legal mediante tres enfoques diferentes: la farmacéutica, las víctimas y las fuerzas de la ley. A su vez, y dentro de cada uno, hay varias subtramas con personajes diferentes, y ahí es donde encontramos sus principales fortalezas y flaquezas.
Dejando claro que en términos interpretativos todo el reparto raya a un excelente nivel, no todas las líneas argumentales provocan el mismo interés. En lo relativo a la investigación, la mejor parte sin duda y en la que más nos hubiera gustado profundizar, se exprime demasiado la irrelevante vida personal de alguna secundaria, y los tejemanejes de la empresa responsable, tanto a nivel directivo como comercial, valen su peso en oro, aunque es complicado discernir donde termina la realidad y empieza la ficción. Lo mismo ocurre con las historias protagonizados por los adictos, unas más llamativas que otras, pecando de lacrimosas en ciertos momentos.
Aún así, la cantidad de hechos narrados, los continuos saltos temporales, que en ocasiones dificultan seguir el hilo, y lo sorprendente a la par que inquietante de lo que nos están contando, resulta sumamente entretenido y logra transmitir a la perfección la sensación de impotencia de quienes sufrieron, sufren y sufrirán las consecuencias de una escalofriante verdad: el dinero está por encima de la salud de las personas.
Sencilla, directa y divertida, así es este quinto largometraje de la franquicia Gru/Minions, que es a la vez secuela y precuela, y que en poco más de hora y cuarto nos cuenta una historia sin rodeos narrativos, con varios gags graciosos y sobre todo, con estos entrañables enanitos amarillos haciendo las locuras que mejor saben. Eso sí, la originalidad brilla por su ausencia, desarrollándose todo según los cánones habituales en este tipo de cintas, y sin sorpresas para bien, pero tampoco para mal. Lo que está claro que quienes disfrutarán de lo lindo serán los más pequeños, y si los adultos no quedamos tan satisfechos como nos gustaría será porque no es una película hecha para nosotros, que de esas ya tenemos unas cuantas.
Cuesta creer que esta cinta de animación esté hecha con la técnica del stop motion, ya que resulta tan fluida y espectacular como cualquiera realizada por ordenador, lo cual le hace ganar enteros a la hora de valorarla debido al titánico trabajo que ha supuesto su elaboración. Respecto a lo que nos cuenta, sin ser demasiado novedoso, resulta lo suficientemente adecuado, atractivo y ameno para el público de todas las edades, con una historia emotiva que intercala escenas de acción de manera constante y que pese a la previsibilidad de algunos acontecimientos se acaba convirtiendo en una experiencia agradable y estimulante por partes iguales.
La moderada sorpresa que supuso la primera temporada de esta comedia de ciencia ficción se diluye para dejar paso a una trama más estable cuya vertiente detectivesca queda un tanto diluida en beneficio de las alocadas ocurrencias de los diferentes personajes secundarios que ganan protagonismo. Aún así, se guardan algún que otro as en la manga, sobre todo en los capítulos finales, para que haya los alicientes necesarios para ver la ya confirmada tercera entrega que debería ser la última si la historia sigue por estos indiferentes aunque amenos derroteros.
Conscientes de estas limitaciones narrativas, el número de episodios se ha visto reducido, pasando de los diez de su antecesora a solamente siete en la presente, y manteniendo la ajustada y perfecta duración de menos de treinta minutos cada uno para que su visionado no sea farragoso, algo que por suerte no ocurre pese al descenso de calidad del contenido. Así que todo sigue igual en el cielo virtual de Lake View que se salva por los pelos de acabar en el infierno del suspenso televisivo.
Matthew Vaughn desciende un peldaño el nivel en la precuela de la saga King´s Man. Las precedentes Kingsman: Servicio secreto y Kingsman: El círculo de oro rozaban o alcanzaban el notable, sin embargo, la presente se queda en un suficiente bajo. Si algo caracterizaba a la saga era el sentido del humor, unas veces absurdo y otras mordaz, también negro en abundancia, pero siempre idóneo y a caballo de unas superlativas escenas de acción tan descabelladas como apetitosas. No es el caso de la que nos ocupa, la agudeza "british" se hace a un lado para ponerse en modo serio y trascendente, incluso trágico por momentos, y para rematar las secuencias movidas carecen del elaborado atractivo de las cintas previas. Hay que ponerse exquisito cuando cabe esperar más de una franquicia de altos vuelos.
Amazon ha decidido rendir un homenaje en forma de película a una de las cantantes europeas más influyentes de la historia. De este modo se nos narra su vida desde que ganó en San Remo y saltó a la fama hasta los tiempos que corren, pero para dar un toque diferente a este documental también nos cuentan como habría sido su vida siendo una desconocida, ficción también protagonizada por la propia Laura y personas de su entorno que no son actores profesionales, por lo que esta parte queda un tanto forzada y artificial. Pero todo lo demás enamorará irremediablemente a los fans de la cantante italiana y como mínimo resultará cuanto menos curioso a quienes no lo sean.
A lo largo de los años muchos se han puesto en la piel de "El Rey del Rock" como es el caso de Kurt Russell, David Ketih o recientemente Michael Shannon entre otros, en películas cuyas historias iban desde el típico biopic a ficciones totalmente inventadas. En este caso estamos ante el largometraje definitivo de Elvis Presley, tanto por contarnos desde sus jóvenes inicios hasta su trágico final, la vida de unas de las personas más famosas de todos los tiempos, hasta por hacerlo con el radiante y vibrante estilo único del director de Moulin Rouge. Cabe decir que con el paso de los minutos la película se convencionaliza en términos formales, aunque lograr mantener intacto nuestro grado de atención, algo que fomentan las camaleónicas actuaciones de Tom Hanks, y ante todo de un Austin Butler quien no se limita a realizar una parodia o imitación, si no que ofrece una nueva versión de esta rutilante estrella con la fuerza requerida para resultar convincente y ponernos los pelos de punta en continuas ocasiones.
Estaremos de acuerdo que el rigor histórico no era el punto fuerte de esta mítica serie de dibujos animados, pero no importaba, eso daba lugar a ingenios de tecnología prehistórica que tenían su gracia, y precisamente eso es lo único gracioso de esta adaptación en acción real. Ni un reparto formado al completo por estrellas cómicas noventeras ni unos fastuosos decorados de cartón piedra evitan que la sensación de ridículo se apodere de la pantalla y de un público que no puede superar los seis años de edad si pretende disfrutar exiguamente con este despropósito. Hay que ser consciente de que pocas veces los mecanismos de la animación funcionan con personas de verdad, por lo que no basta con copiar y pegar, hay que adaptarse al formato, y en eso este largometraje falla de manera estrepitosa.
Un ligero retorno a la esencia trekkie nos trae la cuarta temporada tras los pasos algo errantes que deparó la tercera. Vuelven los capítulos autoconclusivos sin que el "MacGuffin" unificador desaparezca -en esta ocasión una anomalía espacial destructora de planetas-, y el contenido de aventuras, exploración y descubrimientos marcas de la franquicia toman de nuevo la relevancia que nunca debieron perder. Que haya desaparecido del catálogo de Netflix quizá tenga algo que ver en ello.
En la parte técnica el serial mantiene la línea marcada desde su inicio, la deslumbrante infografía o el derroche de medios siguen dándole una impoluta apariencia de nivel superior, ya quedó atrás el reciclaje de escenarios de otras series y películas para abaratar costes. En cambio, se han acentuado las notas melodramáticas que empapan a los personajes, la emotividad casi folletinesca, hay capítulos bañados en lágrimas, tiene rienda suelta; la disciplina castrense o la imperturbable lógica vulcana brillan por su ausencia, pero hay que asumirlo como signo de los tiempos. Parece ser que nuestra galaxia, y por extensión el Universo, no pueden, o no deben, evitarlos.
El largometraje La mancha negra, del malagueño
Enrique García, se ha alzado con el premio Helios al mejor largometraje
español de la novena edición del NOIDENTITY-International Action Film
Festival-Spain. El film, que también ha logrado el premio a la mejor
banda sonora, está protagonizado por Natalia Roig, Virginia DeMorata,
Pablo Puyol, Noemí Ruiz, Juanma Lara, Ignacio Nacho y Virginia Muñoz.
Ambientado en 1971 en un pequeño pueblo andaluz y que trata sobre la
reunión de cuatro hermanos para el velatorio de su madre y sus disputas
por el reparto de la herencia.
Por su parte, el premio Helios a la mejor película internacional ha sido para Captivity
(Uzbekistán), dirigido por Rashid Malikov, que aborda la dramática
historia de los hombres, mujeres y niños uzbekos que se encuentran en la
zona de guerra de Siria por diferentes razones.
El director Jaume Balagueró deja de momento el terror para traernos este thriller de atracos con aroma patrio: el objetivo es robar el Banco de España durante el Mundial de fútbol de Sudáfrica 2010, una especie de La gran familia española pero cambiando dramas familiares, por robos y tiroteos. Para ello cuenta con un buen reparto internacional, y algún invitado nacional, que ejecutan un elaborado plan típico de Ethan Hunt o Danny Ocean, que sin rebosar originalidad, sí que sabe aprovechar el contexto en el que se sitúa la acción. Por lo demás goza del ritmo exigido para que una producción de esta índole no se haga tediosa aunque sin destacar dentro del subgénero en el que se engloba.
Los aciertos que habían resucitado esta saga antediluviana en sus dos anteriores entregas han sido dilapidados en el cierre de esta segunda trilogía con elementos suficientes para ser enorme y que acaba siendo la peor de las seis. Para empezar, la introducción de los personajes clásicos es descafeinada, y aún así, son con diferencia lo mejor de la película. Pero el principal problema radica en un guion infumable con una historia contada a retazos sin conexión alguna que recicla infinidad de recursos ya vistos, y con situaciones que ocurren porque sí, abusando de la casualidad hasta límites insospechados y situada en un inverosímil contexto global que acaba resultando irrelevante. Una decepción absoluta tanto para los seguidores de la franquicia como para todo amante de los blockbusters de calidad.
Amicus Films, hostil competidora de la Hammer en el género terrorífico británico durante los 60 y 70, produjo esta cinta de cinco historias de horror "robándole" a su antagonista sus máximas figuras, Peter Cushing, Christopher Lee y el director Freddie Francis. Cinco historias, como decimos, con vampiros, licántropos, maldiciones y demás que forman parte de la memoria colectiva de todos los aficionados del fantaterror clásico. A ojos del nuevo milenio es una película cándida, casi angelical, si la comparamos con lo que ya ofrecía en aquel momento la mismísima Hammer o con la deriva sangrienta del género y subvariantes en décadas posteriores. Pero ahí radica precisamente su encanto, en ofrecer al público de su generación un inocuo entretenimiento remodelando los mitos tradicionales sin mayores pretensiones. Ya había, y hay, otros que metían chicha sociopolítica a sus productos y en este caso no hay que buscarle tres pies al gato.
El Festival Internacional de Cine de Acción (NOIDENTITY Action Film
Festival Spain – NIAFFS), único de estas características en España,
programa un total de 50 proyectos audiovisuales -15 largometrajes, 2
documentales y 33 cortometrajes- en su 9ª edición, que empezó el pasado 26 de junio y que durará hasta el próximo sábado 2 de julio, manteniendo su formato online, y ofreciendo de forma gratuita en su plataforma de cine todos los proyectos programados en las diferentes secciones.
El comité de selección ha elegido medio centenar de títulos de un total
de 4.361 proyectos inscritos –la mayor cifra en las nueve ediciones-
entre largometrajes, cortometrajes y documentales, procedentes de 94
países diferentes. La programación incluye proyectos de 27 países, entre
ellos España, que contará con tres largometrajes en la Sección Oficial y
ocho cortometrajes: cinco en la sección paralela de cortometrajes de
ficción y otros tres en la de proyectos de animación.
La preparación previa de las dos películas de transición anteriores se justifica en esta épica culminación de las aventuras de Harry Potter que pone todas las cartas sobre la mesa para brindarnos la mejor entrega de la franquicia. A lo largo de diez años nos hemos encariñado de unos personajes que han ido generando unas altas expectativas de cara a un enfrentamiento final que no decepciona en absoluto, aunque cabe reconocer que es menos arriesgado de lo que cabría esperar. Aún así, este último largometraje es el más trepidante en acción, es el que viene más cargado de revelaciones y además es el más escueto de todos, factores que hacen que sea un trepidante entretenimiento de principio a fin, y lo realmente importante, que sepa poner punto y final por todo lo alto y con coherencia a una saga que ya forma parte de la historia del sexto y del séptimo arte.
Una floja primera temporada presagiaba más de lo mismo en esta segunda entrega que por suerte ha mejorado parcialmente a su antecesora a base de algo fundamental e infalible: la nostalgia. Apelando a los orígenes de la Nueva Generación, y con un buen número de cameos de personajes y actores de la serie inspiradora, los primeros capítulos son todo un deleite para los fans que asisten a una premisa demoledora y muy jugosa con capacidad para dar mucho juego.
Por desgracia esto no ocurre, y el tramo central de la temporada se atasca en idas y venidas de los protagonistas alternativos de la serie que no llevan a ninguna parte, con hilos narrativos propios insustanciales y robando minutos a quien realmente nos interesa y da nombre a la serie. Aún así logra remontar en una recta final que compensa la gran cantidad de relleno insulso soportado, y algo que a los trekkies de toda la vida no les importa demasiado, la parquedad y escasez de escenarios fruto de un presupuesto que se antoja justito. Veremos por donde van los tiros, o los lasers en la entrega venidera.
En la ficción del universo Toy Story, el niño conocido como Andy quería un muñeco de Buzz Lightyear porque había visto una película protagonizada por este guardián espacial, y veintisiete años después el resto de seres humanos de carne y hueso podemos verla. Por desgracia las expectativas son malas y el listón de Pixar demasiado alto, por lo que si técnicamente estamos ante otra producción impoluta, narrativamente es lo más genérico que te puedes echar a la cara. Una cinta de acción con situaciones vistas infinitas veces en pantalla donde los giros no son tan sorprendentes como pretenden, y el mensaje está muy trillado. Además, la complejidad de una trama que se lía con conceptos espacio temporales no ayuda a que los niños puedan seguir el hilo de los hechos ni es lo suficientemente elaborada para llamar la atención de los adultos.
El cartel de esta edición ha sido elaborado, un año más, por la agencia China Madrid. Sobre el proceso creativo que han desarrollado, comentan: “Para los que vamos teniendo una edad, es muy especial poder trabajar alrededor de un clásico de nuestra infancia y de la ciencia ficción como Tron, una obra más actual que nunca con palabras como metaverso o realidad virtual colándose en casi cualquier conversación. Tomando como inspiración el universo gráfico en el cual Kevin Flynn se ve atrapado al penetrar en los circuitos de su ordenador, vimos la oportunidad de recuperar el gran icono del festival y, por primera vez, cederle todo el protagonismo. Realidad virtual y Sitges, fusionados en una imagen concebida desde el digital y para el digital. Para diseñarla, hemos apostado por el artista visual barcelonés Sergi Delgado quien, con su estilo minimalista, jugó y exploró con efectos ópticos hasta encontrar el equilibrio entre la sencillez y rotundidad que todo cartel necesita y el desorden de unas líneas distorsionadas e inmersivas que, de cerca, te invitan a entrar literalmente en el leit motiv de esta edición.”
Tuvimos el dudoso honor de verla cuando era carne de videoclub en VHS, allá por finales de los ochenta. Nos obligó a hacerlo el que la protagonizaran Bruce Campbell (Evil Dead) y Walter Koenig (Pavel Chekov de la Star Trek original, al que pudimos entrevistar en el Festival de Sitges de 2016), dos estrellas para todo friqui que se precie. Ya en aquel entonces nos pareció un pegote horrorosamente divertido, más mala que una paella de chorizo, pero disfrutable si se tiene la mente abierta y la guardia baja. Más de tres décadas después hemos vuelto a caer aposta en la trampa y nuestra percepción inicial no ha cambiado, aunque tenemos menos pelo, más barriga y la guardia en alto seguimos encontrándola igual de jocosa y petarda. Siendo así, no nos queda otra que darle un aprobadito. Son cosas nuestras.
El gran acierto de la primera entrega de este reality show cómico, original de Prime Video, era la química existente entre sus participantes, ya que la mayoría de ellos habían trabajado juntos multitud de veces. En esta ocasión los diez componentes, compuestos por una mezcla de influencers pandémicos, presentadoras, guionistas y algún que otro humorista consagrado, no gozan de la misma inspiración y sintonía general, no sabiendo ni ellos mismos quienes son los demás, y con la certeza casi desde el principio de cuales serán los concursantes que harán más gracia o incluso con opciones de ganar.
Aún así, el hecho de condensar seis horas de grabación en menos de tres, divididas en media docena de capítulos de treinta minutos permite que el ritmo no decaiga en ningún momento, y que la intriga de quién y cuándo verá tarjeta amarilla o roja, nos atrape. Por el camino nos deja un par de momentos bastante "chanantes" y alguna mecánica nueva interesante. Por todo esto, y aunque el nivel haya decaído, sigue siendo una fantástica opción para pasar un buen rato sin complicaciones.
De no haber existido el insuperable y perfecto listón de las dos primeras entregas, seguramente un largometraje de la índole del que nos ocupa habría trascendido más y habría recibido valoraciones mucho mejores de las que consiguió en su momento. Aun así, tiene a favor algo muy importante, el paso del tiempo no le ha sentado mal, y la nueva versión/visión de Francis Ford Coppola, "La muerte de Michael Corleone", incluso la mejora a base de cambios mínimos pero muy acertados.
Es cierto que desfilan menos personajes carismáticos, y la trama vuelve a ser un refrito de la lucha por mantenerse en el poder, pero la aportación narrativa, por separado todo sea dicho, de sangre nueva como Andy García y Sofia Coppola, gusten más o menos sus actuaciones, es suculenta, y le da un soplo de aire fresco a la auténtica estrella de la función, un Al Pacino/Michael Corleone, que todavía sufre las consecuencias de sus viejos pecados y que tan bien explora esta tercera parte, deleitándonos además con una portentosa interpretación, que de por sí sola ya compensa ver el cierre de una de las mejores, por no decir la mejor, trilogía de la historia del cine.
Continuación y cierre de una serie de espionaje/conspiraciones/acción que ya en la temporada inicial no daba para mucho más, algo que nos parecía evidente y resaltamos en la reseña correspondiente. Amazon se ha empeñado en darnos la razón y se ha limitado a reincidir en los mismos preceptos: violencia dosificada, villanos de manual y diabólicas corporaciones secretas, pero introduciendo una mayor carga de traumas paternofiliales, empoderamiento femenino y aires progres que no han contribuido a mejorar sensiblemente la cojera que arrastraba.
Vuelven los escenarios internacionales por media Europa, incluyendo un garbeo por una Barcelona turística, en los que Hanna deja atrás la adolescencia. Ella y el resto de personajes continúan la línea establecida de giros, tan abundantes como agotadores, hacia un final precipitado y en apariencia definitivo. En apariencia, decimos, porque ya se verá si el emporio de Jeff Bezos nos regala en años posteriores nuevas aventuras conspiranoicas de la chica de hierro y sus pertinaces perseguidores. Apostamos un céntimo a que esa es la intención.
Seguimos con las películas de transición dentro de esta saga. Si bien en su antecesora se nos presentaba cual iba a ser el objetivo final de nuestros protagonistas, en esta media entrega hacen tiempo para alcanzarlo, con un inicio y final, que en realidad no lo son, ciertamente interesantes, pero con un núcleo narrativo insípido en el que no ocurre nada relevante más allá de deambular y divagar. Por lo menos en los aspectos técnicos es la que mejor luce, aprovechando la ausencia de muros escolares para ofrecernos una amplia variedad de escenarios plasmados de una forma tan crepuscular como espectacular. Confiemos que tanta contención y expectación de cara a la traca final merezca la espera.
Todo lo que se te pueda ocurrir para criticar esta quinta entrega de la franquicia ya lo habrán dicho durante la propia película en un alarde tanto de autocrítica como de ironización sobre los tiempos cinematográficos que corren, carentes de nuevas y buenas ideas. Así que esta secuela, mitad reboot mitad homenaje, la gozarán con creces los fanáticos de la saga y también quienes disfruten con una buena cinta de miedo, que sin ser terror elevado con un mensaje metafórico o profundo, ofrece ni más ni menos lo que se espera de ella, entretenimiento a base de muertes, giros continuos de guion, que los más avezados ya verán venir, y un sangriento juego del gato "ghostface" y los necios ratones siempre bienvenido.