La pareja protagonista es con diferencia lo mejor de la película, ya que sus tablas y su complicidad son suficientes para que esta comedia funcione a pesar de contar con un guion previsible hasta límites insospechados. Pero el hecho de carecer de sorpresas hace que no debamos pensar demasiado, por lo que es más sencillo dejarse llevar por la preciosidad de las localizaciones indonesias donde se sitúa la acción y disfrutar de las puyas continuas y de la verbosidad de los personajes interpretados por Julia Roberts y George Clooney, dejándonos por el camino algún que otro enredo digno de mención. Un largometraje funcional, simpático y sin pretensiones.
El cineasta leonés Chema Sarmiento, autor del películas como El filandón y Viene una chica, recibirá la Espiga de Honor de la Semana Internacional de Cine de Valladolid como reconocimiento a su larga e interesante trayectoria cinematográfica, que se inició a principios de la década de los 80 con el mediometraje Los montes. El realizador berciano recibirá el galardón honorífico el próximo 24 de octubre en el teatro Zorrilla como acto central del Día del Cine y el Audiovisual de Castilla y León que se celebra ese día. La entrega tendrá lugar durante la Gala del Cine de Castilla y León, donde se proyectará la copia restaurada de su película El filandón (1984).
José María Martín Sarmiento, director, guionista y productor audiovisual, nació en el pueblo Albares de la Ribera, en la comarca leonesa de El Bierzo. Residente en París desde mediados de los años 70, se diplomó en Filosofía por el instituto Angelicum de Santander y obtuvo la licenciatura en Historia del Arte por la Universidad de Valladolid. Posteriormente, estudió Dirección y Montaje de cine en el Instituto de Altos Estudios de Cinematografía de París (IDHEC por sus siglas en francés).
El TerrorMolins, que tendrá lugar del 27 de octubre al 13 de noviembre en su versión online en Filmin y del 4 al 13 de noviembre presencial, se prepara para la celebración de su 41ª edición presentando imagen y un adelanto de seis títulos que formarán parte de la programación de este año.
El cartel, obra del reconocido diseñador Andreu Gallart con la colaboración de Joan Jarque y Anna Aguilera y fotografía de Joan Gosa, remite a los relatos clásicos de terror y música, encabezados por el Fantasma de la Ópera. La máscara como elemento teatral y operístico, pero también como objeto de ocultamiento y misterio, protagoniza una composición limpia y minimalista detrás de la cual se esconde una nueva hornada del cine más terrorífico e inquietante. Gallart, autor también del logotipo del festival, juega con la superposición entre la tipografía y la máscara, y con dos versiones del cartel —diurna y nocturna—, para dar a la composición un tono fantasmagórico y tenebroso.
Nueve capítulos de poco más de diez minutos componen esta serie que podría haber sido perfectamente un largometraje cómico pero que fragmentada de este modo se digiere con suma facilidad. Precisamente gracias a su escasísima duración es soportable, ya que en algunos tramos, el inexplicable comportamiento de su protagonista puede sacarnos de quicio, ya que al no estar englobada en la comedia absurda, se exige un mínimo de lógica en ciertos comportamientos. Pese a todo, alguna que otra ocurrencia, la originalidad de la premisa y el carisma de un insecto con mucha más inteligencia que el humano protagonista, pueden darte algún que otro aguijonazo humorístico que te pique en el hueso de la risa.
Audrey Hepburn, siempre adorable, y Cary Grant, jovial y algo granuja, formaron dúo prominente en una comedia de intriga al estilo de aquel 1963. Como al volante estaba Stanley Donen, maestro en ese género -y ante todo del musical, cabe resaltar-, y en la banda sonora Henry Mancini, nada podía salir mal. Pues así fue, tal conjunción de talentos brindó una cinta cómica y de enredo policíaco con toques de humor negro convertida de inmediato en clásico total. Es ligera hasta ser frívola, graciosa sin provocar la carcajada, pero mantiene la atención del espectador entre las idas y venidas de los personajes en una ciudad de París idealizada por aquello del glamour, la alta costura o la bohemia. Vamos, que es una película deliciosa e imprescindible, señoras y señores.
Dos novedades importantes nos trae este nuevo largometraje del universo Dragon Ball, siendo el más visible su animación realizada por primera vez en 3D que no acaba de cuajar, ya que los movimientos resultan algo toscos y los escenarios menos detallados de lo habitual. Por otro lado tenemos una historia que deja de lado a los últimamente habituales Goku y Vegeta para centrarse en Son Gohan y Piccolo, lo cual resulta refrescante, no limitándose a ponerlos en pantalla, si no que los personajes evolucionan y son coherentes con lo visto hasta el momento en la serie. La trama, muy simple y poco inspirada, parece sacada de uno de los tantos OVA del montón del siglo pasado donde se reciclaban estructuras narrativas propias y se copiaban enemigos, pero hay que reconocer que va de menos a más, culminando en una batalla final que pondrá los pelos de punta a los fans.
Los mundos virtuales de Sitges 2022 ya están a punto. Sitges - Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya presenta este año una programación diversa y audaz, sintomática del gran estado en el que se encuentra el cine fantástico en los últimos tiempos. Entre los casi 200 largometrajes que conforman esta 55ª edición se pueden encontrar tanto grandes maestros del fantástico como prometedores realizadores incipientes. Del 6 al 16 de octubre, las butacas del Auditori, Prado, Retiro, Tramuntana y Escorxador volverán a albergar el fervor y el entusiasmo de los fans.
Dario Argento recibirá en su visita a Sitges el Golden Honorary Award por su monolítica contribución al cine de terror. El veterano productor y director, que ya recibió el premio Máquina del Tiempo en la edición de 1999 y el Gran Premio Honorífico en el año 2012, se convirtió en toda una institución el cine de género en los años 70 y 80, época en la que popularizó el subgénero del giallo. En su haber tiene clásicos de culto como Suspiria, Rojo oscuro, Phenomena o Tenebrae. Este año acudirá a su cita presentando Occhiali Neri, su primera película en diez años.
Además, un habitual de Sitges como Quentin Dupieux también será homenajeado con el premio Máquina del Tiempo. El cineasta francés, que ha alentado las carcajadas del Auditori en numerosas ocasiones (Mandíbulas, Rubber, Réalité, etc) presentará este año Incroyable mais vrai y Fumer fait tousser, dos acercamientos distintos a la comedia absurda que tanto le caracteriza.
El estadounidense Ti West brindará la Pearl, la esperada precuela de X. Ambientada décadas antes de los acontecimientos de X, Mia Goth torna interpretando a la futura psicópata Pearl, aquí una granjera adolescente de ojos estrellados con la mecha corta y una ambición mortal. Además, el Festival tendrá el honro de recibir la visita de Ti West, a quien se le entregará el Premio Máquina del Tiempo a toda una carrera dedicada al cine de terror.
Una figura esencial de la animación japonesa de las últimas dos décadas, Masaaki Yuasa, no podía faltar en esta edición de Sitges. Después de presentar Night is Short, Walk On Girl y Lu Over the Wall en 2017, y Riding Your Wave en 2019, el reconocido realizador nipón acudirá al Festival para recibir el Premio Máquina del Tiempo, además de para presentar su nuevo largometraje, Inu-oh. Esta nueva y psicodélica propuesta pretende reimaginar la historia antigua de Japón combinando su tradición teatral con un irresistible espectáculo rockero, adornado con los toques de surrealismo que caracterizan a la animación de Yuasa.
El Festival de Sitges también acogerá la premier nacional de una esperada producción española. Eduardo Casanova vuelve al Festival de Sitges tras haber presentado un fragmento de su ópera prima, Pieles, en la edición de 2016. Esta vez, después de un amplio recorrido en festivales por todo el mundo, vuelve en sección oficial con La piedad, su película de confirmación. Una mezcla entre terror y melodrama bañada de un omnipresente color rosa que hace gala del habitual estilo excesivo y barroco del director.
El director Jaime Chávarri optará a la Espiga de Oro de la Semana Internacional de Cine de Valladolid con La Manzana de Oro, su regreso a la dirección de largometrajes tras un periodo de 17 años desde el estreno de Camarón (2005), su última película hasta la fecha. La Manzana de Oro,
adaptación de la novela “Ávidas pretensiones” de Fernando Aramburu,
cuenta con un amplio elenco encabezado por Sergi López, Marta Nieto,
Adrián Lastra, Joaquín Climent, Paca Gabaldón, Vicky Peña, Elena Seijo,
Roberto Enríquez y Ginés García Millán. La Manzana de Oro es
una producción de La Piruleta Films, con la coproducción gallega de Viva
Zapata & Villar, la financiación del ICAA y RTVE, y el apoyo de la
Diputación de Ourense.
La película de Chávarri, que recibió la
Espiga de Honor de Seminci en 1999, trata sobre la llegada de un
invitado inesperado que desestabiliza las Jornadas Poéticas que cada año
reúne en un aislado convento del noroeste peninsular a distintas
tendencias de la poesía española. Durante un fin de semana acelerado,
mientras los poetas escriben, recitan y se vigilan, persiguiendo un
premio dorado, una sospecha de plagio, la batalla por la presencia en
una futura antología, la irreverencia de un rapero, el cumpleaños de un
poeta centenario, unas setas venenosas, los imprevistos cruces sexuales y
el despertar de amores tardíos, culminarán en una noche tormentosa
después del triunfo insospechado de una nueva estrella femenina de la
poesía contemporánea.
Jaime Chávarri (Madrid,
1943), licenciado en Derecho y tras cursar dos años en la Escuela
Oficial de Cinematografía, debuta tras las cámaras con Run, Blancanieves, Run (1967), aunque se considera Los viajes escolares (1973) su primera obra comercial. Trabaja con Elías Querejeta en el documental sobre la familia del poeta Leopoldo Panero El desencanto (1976) y los filmes de ficción A un dios desconocido (1977) y Dedicatoria (1980), y con Alfredo Matas en las adaptaciones de obras literarias de Llorenç Villalonga (Bearn o La sala de las muñecas), Fernando Fernán Gómez (Las bicicletas son para el verano) y Pablo Sorozábal (Tierno verano de lujurias y azoteas). Autor de una veintena de títulos, Chávarri rodó dos musicales protagonizados por Ángela Molina y Manuel Bandera, Las cosas del querer (1989) y su secuela Las cosas del querer 2ª parte (1995). Besos para todos (2000), El año del diluvio (2004) y Camarón (2005) son sus últimos títulos hasta la fecha.
La zona de Nueva York y cercanías, en este caso Nueva Jersey, desde siempre ha sido sede casual de gran cantidad de superhéroes, y en esta ocasión surge una nueva que cubre todos los estereotipos requeridos por la cultura de lo políticamente correcto que condiciona las producciones mainstream de hoy en día. Por lo que tenemos una versión de Spiderman en chica musulmana que empieza con estilo propio y desparpajo, tanto a nivel argumental como de realización, pero que a partir del segundo capítulo cae presa de la mediocridad que últimamente envuelven muchas de las producciones de Marvel, fruto de la saturación.
Sus protagonistas tienen su gracia y el mínimo de personalidad para no caer mal, pero de los seis capítulos que componen la miniserie, por suerte de duración ajustada, sobran un mínimo de dos, y seguramente con una película de menos de dos horas se podría haber contado lo mismo de mejor modo y aburriendo menos. Por lo que a menos que seas un aficionado acérrimo del UCM que quiere ver todo lo que hacen a cualquier precio, te puedes ahorrar esta serie simplemente buscando en internet las escasas revelaciones que ofrece cuya importancia podría afectar a las futuras películas y series de Marvel.
Acercamiento un poco más adulto de lo habitual al infinito mundo de los Pokémon con este largometraje de acción real mezclado con bichos animados por ordenador, en el que thriller, comedia, acción e incluso drama familiar se combinan hasta convertirse en un incesante cocktail de géneros que sin trascender, acaba resultando bastante entretenido y congruente dentro su propio imaginario. Es inevitable toparse con varias situaciones y giros un tanto trillados, y si no eres un cazador de pokemons avezado quizás te pierdas entre tanto nombre estrambótico y concepto fantástico, pero aún así está concebido para que toda clase de público pueda disfrutar en mayor o menor medida de esta pasable película.
No mires a los ojos, nuevo largometraje del guionista y director navarro Félix Viscarret
(Pamplona, 1975), inaugurará la 67 edición de la Semana Internacional
de Cine de Valladolid, que tendrá lugar del 22 al 29 de octubre. El
film, que se presenta a concurso en la Sección Oficial de Seminci,
adapta la novela Desde la sombra, de Juan José Millás, y está protagonizada por Paco León, Leonor Watling, Álex Brendemühl y Juan Diego Botto.
No mires a los ojos es una producción de Tornasol y Desde la sombra del árbol A.I.E., en coproducción con Entre Chien et Loup (Bélgica), con la participación de RTVE y Movistar +. La película, distribuida en España por Universal Pictures International Spain, llegará a las salas de cine el 4 de noviembre.
El descenso de calidad, humorístico, y en mayor medida de genuinidad, iniciado al final de la primera temporada y confirmado durante la segunda, se agrava en esta tercera entrega. Ahora las bromas paródicas apenan son comentarios sueltos y escasos a lo largo de lo más alarmante de todo, la eterna duración de los diez episodios que oscilan entre un mínimo de sesenta minutos y un máximos de noventa. Metraje excesivo para una serie que no deja de ser un refrito vestido de homenaje de "Star Trek: The Next Generation", y cuyas tramas ganarían en ritmo y diversión con recortes de uno o incluso dos cuartos de hora.
En realidad las historias no están tan mal, todas giran de un modo indirecto, y casi siempre directo, alrededor de los problemas personales de los personajes, intentando ser un reflejo de la hipocresía de nuestra sociedad plasmada en civilizaciones extraterrestres donde raza, género, intolerancia o solidaridad representan un obstáculo que nuestros protagonistas deben solventar dejando una "valiosa" moraleja en el epílogo. Y si bien conforme nos acercamos al último capítulo la cosa mejora, es en el final cuando toca fondo ofreciendo una season finale que a diferencia de las anteriores carece de trascendencia, tensión o épica, siendo más digno de una sitcom mala de los años noventa que de una serie scifi.
La octava edición del Foro de Desarrollo y Coproducción Internacional Ventana CineMad, así como su programa de formación Laboratorio Ventana CineMad, se presentará el próximo lunes 19 de septiembre a las 18:30h en el Café Victoria, dentro del marco del Festival de San Sebastián. Su objetivo es fomentar el desarrollo de proyectos, internacionalizar el sector audiovisual madrileño y atraer rodajes, producción y posproducción de creaciones audiovisuales de calidad hasta la Comunidad de Madrid.
Ventana CineMad tendrá lugar el 5 y 6 de octubre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Durante estos días, los 16 proyectos seleccionados por un comité de expertos entre los 117 inscritos (un 30% más que en la pasada edición) harán sus presentaciones en formato pitch aplicando el conocimiento adquirido durante el primer ciclo del programa de formación ya realizado. Optarán a 60.000€ en premios, 15.000€ más que en la pasada edición, a repartir entre las cuatro categorías: animación, documental (largometrajes y series), series de ficción, largometrajes de ficción. Además, habrá un nuevo premio de 3.000€ al mejor pitch y cada uno de los proyectos seleccionados recibirá una bolsa económica que podrá destinar a la internacionalización del proyecto.
Las acreditaciones profesionales para asistir gratuitamente a esta octava edición ya están abiertas previa inscripción en este enlacepara asistir presencialmente y en este enlace para asistir online.
A la novedad del programa de formación Laboratorio Ventana CineMad, a esta edición también se suma la colaboración con TorinoFilmLab Next 2023 ya que uno de los 16 proyectos seleccionados participará en este evento internacional de referencia.
Western crepuscular protagonizado por un veterano Gregory Peck dando cuerpo a un hombre convertido en héroe a su pesar, una película con una base argumental que nos retrotrae a la insigne Centauros del desierto y esas historias sobre mujeres raptadas por tribus indias. La figura del perseguidor, un apache cruel e implacable en forma de sombra mortal que apenas se deja ver, hace saltar los límites del género para casi adentrarse en el psychothriller. Este enfoque singular es lo que proporciona a la cinta su mayor atractivo. A pesar de eso, no se halla entre las recordadas por la cinefilia, acaso desdeñada por atribuírsele un tratamiento racista y estereotipado de los indios norteamericanos. Puede no faltarles razón a sus detractores, pero debates a un lado, desde aquí la reivindicamos.
La 55ª edición del Festival de Sitges se acerca a la velocidad
de los circuitos informáticos de TRON y ofrece un nuevo avance de
programación. Acción y animación procedentes del continente asiático;
nuevos títulos muy esperados de directores de terror que ya son de
culto, y los mejores documentales de la temporada se podrán ver del 6 al
16 de octubre en el primer festival de género fantástico del mundo.
Desde Corea del Sur llegan tres títulos que son una pura fiesta del género. A Man of Reason, de Jeong Woo-seong, un thriller de estilo polar; Project Wolf Hunting, de Kim Hong-sun, con generosas dosis de adrenalina y violencia, y Alienoid, de Choi Dong-hoon, que combina ciencia ficción y artes marciales con androides.
El anime japonés, como es habitual, tendrá un papel relevante en el Festival. Dozens of Norths, la propuesta visualmente fascinante de Koji Yamamura; el musical animado de Yasuhiro Yoshiura, Sing a Bit of Harmony, y Blue Thermal,
de Masaki Tachibana, sobre un club de aviación universitario. Y directo
de Indonesia aterrizará en el Festival el horror sobrenatural de Satan’s Slaves: Communion, secuela de Satan’s Slaves que presenta Joko Anwan, director también de la terrorífica Impetigore.
Melodrama con elementos de intriga criminal con el que Sean Connery reclamaba el estrellato tras las dos primeras entregas de James Bond. Le acompañaron Gina Lollobrigida, ya convertida en esplendorosa maggiorata, y Ralph Richardson dando el toque de clase inglesa. Un triángulo de tiras y aflojas engendrado por el amor, menos que más, y el dinero, sobre todo el dinero. Al transcurrir la narración por los archisabidos parámetros del género, se atisba fácilmente, y desde un buen principio, por dónde van a ir los derroteros, aunque eso no impide disfrutar de los enredos y maquinaciones que nos encarrilan hacia la mencionada intriga criminal. Lástima que el desenlace, escueto y apresurado, lastre el balance final. Aun así, el lujo, Gina y Sean son pretextos más que sobrados para asomarse a este film británico de 1964.
Cuatro años después de "La naranja mecánica" y cinco antes de "El resplandor" se sitúa este drama de época que confirma algo irrefutable: Stanley Kubrick tendrá alguna película rara, como la presente, pero mala, ninguna. Y es que este largometraje de tres horas de duración cabe reconocer que resulta farragoso en ciertos tramos, pero es una magnífica obra de arte en lo que a realización se refiere, y rebosa autenticidad por los cuatro costados. La historia, dividida en dos partes bien diferenciadas, "Intermission" incluida, resulta realmente amena en la primera, siendo una aventura estilo "La Odisea" llena de idas y venidas para dejar paso a una segunda mitad en la que Redmond Barry pierde protagonismo para convertirse en una tragedia familiar. Un alarde de cine que aunque requiera un esfuerzo, merece y debe verse.
El vacío cinematográfico entre La venganza de los Sith y Una nueva esperanza se pretende llenar parcialmente con esta miniserie de seis capítulos que nos narra unos hechos situados a medio camino cronológico de ambas películas. Y a priori, la expectativa de un duelo entre Obi-Wan y Vader es más que llamativa, y de hecho tiene lugar, pero acaba siendo lo de menos dentro de una aventura genérica y repetitiva en la que una jovencísima y repelente princesa Leia copa el protagonismo a lo largo un cúmulo persecuciones y peleas absurdas con un irrelevante Luke y varios insustanciales nuevos personajes.
Por lo que tras cuatro horas de metraje esta miniserie nos deja casi en el mismo punto argumental en el que estábamos al principio, sin aportar nada que no supiéramos ni lograr enriquecer los personajes lo suficiente como para justificar su creación. Cabe reconocer que en términos técnicos, como no podía ser de otra manera, está a la altura de las circunstancias galácticas, con grandes escenarios, buenas coreografías y espectaculares efectos especiales, pero poco más se puede rascar aparte de disfrutar de nuevo de Ewan McGregor en un papel que le va como anillo al dedo.
Después de haber anunciado su participación y estreno europeo en la sección Noves Visions del Festival Internacional de Sitges, La Paradoja de Antares anuncia su estreno internacional en la 17 edición de Fantastic Fest en Texas (EEUU) que tendrá lugar del 22 al 29 de septiembre.
La película, escrita y dirigida por Luis Tinoco, corre a cargo del estudio de efectos visuales Onirikal Studio, quien regresa a la producción cinematográfica después del éxito del multipremiado cortometraje de ciencia ficción Caronte.
La Paradoja de Antares es un thriller dramático rodado durante tres semanas en una única localización: un set creado en las instalaciones de la propia productora. Andrea Trepat (Mar de Plástico, Gran Hotel, Amar es para siempre, etc.) da vida a Alexandra Baeza, el personaje central y protagonista que tendrá que enfrentarse a unasituación límite sin igual.
El reparto se completa con los siguientes actores y actrices: Aleida Torrent, David Ramírez y Jaume de Sans, además de la colaboración especial de José Luis Crespo (Quantum Fracture), youtuber y divulgador científico con millones de seguidores.
Sinopsis
Alexandra,
científica de guardia de un radiotelescopio, recibe una señal que
podría responder a una de las preguntas más trascendentales de la
humanidad. Solo tiene un par de horas para verificarla, pero un
inesperado problema familiar le obligará a librar una dramática lucha
interna en una carrera contra reloj por desvelar uno de los mayores
misterios del universo.
En palabras de su director y guionista, Luis Tinoco, “La
Paradoja de Antares es una apuesta por un tipo de cine independiente
donde prima la originalidad del guión, la trama y las interpretaciones.
El trabajo minucioso de investigación científica y los ensayos con los
actores, quienes han tenido libertad para hacer suyos los diálogos, han
sido claves para dar verosimilitud y naturalidad a la película”.
La Paradoja de Antares cuenta con la música de Arnau Bataller (Rec 4, Way Down, A Perfect Day, etc.), recientemente nominado al Premio Goya y ganador del Premio Gaudí 2022 por Mediterráneo; el diseño de sonido corre a cargo de Andrey Francés (Keloid, The Host Of The Heaven, Null, etc.); Frank Gutierrez se encarga del montaje (La teta asustada, Una pistola en cada mano); y la propia Onirikal Studio de los efectos visuales.
Su guionista y director, Luis Tinoco, ha estado nominado a los Premios Goya y Premios Gaudí. Cuenta con más de 20 años de experiencia en la industria de los efectos visuales para cine, ha trabajado para películas como Interstellar de Christopher Nolan, ganadora del Premio Oscar a los Mejores Efectos Visuales; además de otros blockbusters de Hollywood como Hercules: The Thracian Wars de Brett Ratner (X-Men, Red Dragon, Prison Break, etc.).
Sobre Onirikal Studio
El estudio es conocido por ser el responsable de los efectos visuales de más de 100 proyectos de cine y TV, tanto nacionales como internacionales, entre los que destacan títulos como Hellboy (Neil Marshall, 2019). Ha trabajado para clientes de la talla de Netflix, Amazon, Warner Bros, BBC o Free Scott, entre otros.
En 2016 el estudio inició la producción de proyectos audiovisuales propios con el cortometraje Caronte, ganador de 65 premios internacionales y seleccionado en más de 200 festivales. Actualmente ha realizado La Paradoja de Antares, ópera prima de su director Luis Tinoco.
Entre efectos gráficos sin mesura, drones a todo pasto y cabriolas imposibles pasan los ciento treinta minutos de una cinta coreana que intenta petarlo en Netflix. Nada tiene lógica ni sentido, es la acción por la acción, la sangre por la sangre sin importar fondo o forma en momento alguno. Desde infectados tipo 28 días hasta agentes dobles/triples y cualquier otra descabellada ocurrencia, de todo han metido, aunque sea a empujones, en esta desacomplejada insensatez que nos llega desde la pujante cinematografía surcoreana en su intento de hacerse un hueco en el mercado internacional. No andan escasos de medios, técnica e imaginación, lo demuestran una y otra vez. Si deciden verla háganlo sin prejuicios y dispuestos a aceptar pulpo como animal de compañía, esa es la única manera de pasar un buen rato.