El motociclismo de máximo nivel es la excusa de esta producción hispano-italiana para contarnos otras historias más convencionales. La primera y más importante es el drama familiar alrededor de su protagonista, quien pretende forjarse un futuro mientras sobrevive en el presente y lucha contra su pasado, eso sí, con una actitud que complica mucho poder empatizar con él. Luego está la típica historia de amor que, salvo en momentos muy puntuales, aporta poco a la trama principal y que se podría recortar para reducir un metraje un tanto excesivo para lo que acaba contando. Y es que las mejores partes de la película las encontramos en las frenéticas carreras que nos muestran, muy bien rodadas, emocionantes pero escasas, dejándonos con ganas de conocer mejor las rivalidades y el funcionamiento interno de este motorizado mundillo que, aun siendo desconocedores del mismo, lo hemos disfrutado desde la parrilla de salida hasta la bandera de cuadros.
Mi puntuación: 5/10






