Western crepuscular protagonizado por un veterano Gregory Peck dando cuerpo a un hombre convertido en héroe a su pesar, una película con una base argumental que nos retrotrae a la insigne Centauros del desierto y esas historias sobre mujeres raptadas por tribus indias. La figura del perseguidor, un apache cruel e implacable en forma de sombra mortal que apenas se deja ver, hace saltar los límites del género para casi adentrarse en el psychothriller. Este enfoque singular es lo que proporciona a la cinta su mayor atractivo. A pesar de eso, no se halla entre las recordadas por la cinefilia, acaso desdeñada por atribuírsele un tratamiento racista y estereotipado de los indios norteamericanos. Puede no faltarles razón a sus detractores, pero debates a un lado, desde aquí la reivindicamos.
La 55ª edición del Festival de Sitges se acerca a la velocidad
de los circuitos informáticos de TRON y ofrece un nuevo avance de
programación. Acción y animación procedentes del continente asiático;
nuevos títulos muy esperados de directores de terror que ya son de
culto, y los mejores documentales de la temporada se podrán ver del 6 al
16 de octubre en el primer festival de género fantástico del mundo.
Desde Corea del Sur llegan tres títulos que son una pura fiesta del género. A Man of Reason, de Jeong Woo-seong, un thriller de estilo polar; Project Wolf Hunting, de Kim Hong-sun, con generosas dosis de adrenalina y violencia, y Alienoid, de Choi Dong-hoon, que combina ciencia ficción y artes marciales con androides.
El anime japonés, como es habitual, tendrá un papel relevante en el Festival. Dozens of Norths, la propuesta visualmente fascinante de Koji Yamamura; el musical animado de Yasuhiro Yoshiura, Sing a Bit of Harmony, y Blue Thermal,
de Masaki Tachibana, sobre un club de aviación universitario. Y directo
de Indonesia aterrizará en el Festival el horror sobrenatural de Satan’s Slaves: Communion, secuela de Satan’s Slaves que presenta Joko Anwan, director también de la terrorífica Impetigore.
Melodrama con elementos de intriga criminal con el que Sean Connery reclamaba el estrellato tras las dos primeras entregas de James Bond. Le acompañaron Gina Lollobrigida, ya convertida en esplendorosa maggiorata, y Ralph Richardson dando el toque de clase inglesa. Un triángulo de tiras y aflojas engendrado por el amor, menos que más, y el dinero, sobre todo el dinero. Al transcurrir la narración por los archisabidos parámetros del género, se atisba fácilmente, y desde un buen principio, por dónde van a ir los derroteros, aunque eso no impide disfrutar de los enredos y maquinaciones que nos encarrilan hacia la mencionada intriga criminal. Lástima que el desenlace, escueto y apresurado, lastre el balance final. Aun así, el lujo, Gina y Sean son pretextos más que sobrados para asomarse a este film británico de 1964.
Cuatro años después de "La naranja mecánica" y cinco antes de "El resplandor" se sitúa este drama de época que confirma algo irrefutable: Stanley Kubrick tendrá alguna película rara, como la presente, pero mala, ninguna. Y es que este largometraje de tres horas de duración cabe reconocer que resulta farragoso en ciertos tramos, pero es una magnífica obra de arte en lo que a realización se refiere, y rebosa autenticidad por los cuatro costados. La historia, dividida en dos partes bien diferenciadas, "Intermission" incluida, resulta realmente amena en la primera, siendo una aventura estilo "La Odisea" llena de idas y venidas para dejar paso a una segunda mitad en la que Redmond Barry pierde protagonismo para convertirse en una tragedia familiar. Un alarde de cine que aunque requiera un esfuerzo, merece y debe verse.
El vacío cinematográfico entre La venganza de los Sith y Una nueva esperanza se pretende llenar parcialmente con esta miniserie de seis capítulos que nos narra unos hechos situados a medio camino cronológico de ambas películas. Y a priori, la expectativa de un duelo entre Obi-Wan y Vader es más que llamativa, y de hecho tiene lugar, pero acaba siendo lo de menos dentro de una aventura genérica y repetitiva en la que una jovencísima y repelente princesa Leia copa el protagonismo a lo largo un cúmulo persecuciones y peleas absurdas con un irrelevante Luke y varios insustanciales nuevos personajes.
Por lo que tras cuatro horas de metraje esta miniserie nos deja casi en el mismo punto argumental en el que estábamos al principio, sin aportar nada que no supiéramos ni lograr enriquecer los personajes lo suficiente como para justificar su creación. Cabe reconocer que en términos técnicos, como no podía ser de otra manera, está a la altura de las circunstancias galácticas, con grandes escenarios, buenas coreografías y espectaculares efectos especiales, pero poco más se puede rascar aparte de disfrutar de nuevo de Ewan McGregor en un papel que le va como anillo al dedo.
Después de haber anunciado su participación y estreno europeo en la sección Noves Visions del Festival Internacional de Sitges, La Paradoja de Antares anuncia su estreno internacional en la 17 edición de Fantastic Fest en Texas (EEUU) que tendrá lugar del 22 al 29 de septiembre.
La película, escrita y dirigida por Luis Tinoco, corre a cargo del estudio de efectos visuales Onirikal Studio, quien regresa a la producción cinematográfica después del éxito del multipremiado cortometraje de ciencia ficción Caronte.
La Paradoja de Antares es un thriller dramático rodado durante tres semanas en una única localización: un set creado en las instalaciones de la propia productora. Andrea Trepat (Mar de Plástico, Gran Hotel, Amar es para siempre, etc.) da vida a Alexandra Baeza, el personaje central y protagonista que tendrá que enfrentarse a unasituación límite sin igual.
El reparto se completa con los siguientes actores y actrices: Aleida Torrent, David Ramírez y Jaume de Sans, además de la colaboración especial de José Luis Crespo (Quantum Fracture), youtuber y divulgador científico con millones de seguidores.
Sinopsis
Alexandra,
científica de guardia de un radiotelescopio, recibe una señal que
podría responder a una de las preguntas más trascendentales de la
humanidad. Solo tiene un par de horas para verificarla, pero un
inesperado problema familiar le obligará a librar una dramática lucha
interna en una carrera contra reloj por desvelar uno de los mayores
misterios del universo.
En palabras de su director y guionista, Luis Tinoco, “La
Paradoja de Antares es una apuesta por un tipo de cine independiente
donde prima la originalidad del guión, la trama y las interpretaciones.
El trabajo minucioso de investigación científica y los ensayos con los
actores, quienes han tenido libertad para hacer suyos los diálogos, han
sido claves para dar verosimilitud y naturalidad a la película”.
La Paradoja de Antares cuenta con la música de Arnau Bataller (Rec 4, Way Down, A Perfect Day, etc.), recientemente nominado al Premio Goya y ganador del Premio Gaudí 2022 por Mediterráneo; el diseño de sonido corre a cargo de Andrey Francés (Keloid, The Host Of The Heaven, Null, etc.); Frank Gutierrez se encarga del montaje (La teta asustada, Una pistola en cada mano); y la propia Onirikal Studio de los efectos visuales.
Su guionista y director, Luis Tinoco, ha estado nominado a los Premios Goya y Premios Gaudí. Cuenta con más de 20 años de experiencia en la industria de los efectos visuales para cine, ha trabajado para películas como Interstellar de Christopher Nolan, ganadora del Premio Oscar a los Mejores Efectos Visuales; además de otros blockbusters de Hollywood como Hercules: The Thracian Wars de Brett Ratner (X-Men, Red Dragon, Prison Break, etc.).
Sobre Onirikal Studio
El estudio es conocido por ser el responsable de los efectos visuales de más de 100 proyectos de cine y TV, tanto nacionales como internacionales, entre los que destacan títulos como Hellboy (Neil Marshall, 2019). Ha trabajado para clientes de la talla de Netflix, Amazon, Warner Bros, BBC o Free Scott, entre otros.
En 2016 el estudio inició la producción de proyectos audiovisuales propios con el cortometraje Caronte, ganador de 65 premios internacionales y seleccionado en más de 200 festivales. Actualmente ha realizado La Paradoja de Antares, ópera prima de su director Luis Tinoco.
Entre efectos gráficos sin mesura, drones a todo pasto y cabriolas imposibles pasan los ciento treinta minutos de una cinta coreana que intenta petarlo en Netflix. Nada tiene lógica ni sentido, es la acción por la acción, la sangre por la sangre sin importar fondo o forma en momento alguno. Desde infectados tipo 28 días hasta agentes dobles/triples y cualquier otra descabellada ocurrencia, de todo han metido, aunque sea a empujones, en esta desacomplejada insensatez que nos llega desde la pujante cinematografía surcoreana en su intento de hacerse un hueco en el mercado internacional. No andan escasos de medios, técnica e imaginación, lo demuestran una y otra vez. Si deciden verla háganlo sin prejuicios y dispuestos a aceptar pulpo como animal de compañía, esa es la única manera de pasar un buen rato.
Una premisa rebuscada sirve como excusa para deleitarnos con este divertimento que desde el primer al último minuto no decae en ritmo y desparpajo en ningún momento. Salvando las distancias, nos encontramos con una mezcla de diálogos estilo Quentin Tarantino con una frenética realización semejante al mejor Guy Ritchie. Además, con la excusa del destino o la mala suerte, la historia se mueve a base de coincidencias ocurrentes que funcionan pese a su oportunismo, mérito en gran medida a un reparto tan chisposo como chistoso. Una comedia de acción de las que apetece ver sin reparos en cualquier momento, y si es en una fresquita sala de cine mucho mejor.
Cinta bélica que para asombro de propios y extraños no protagonizan unos heroicos americanos o británicos si no un comando alemán bajo las órdenes directas del mismísimo Hitler, en una misión que como siempre suele decirse ha de cambiar el curso de la guerra. Con un brillante reparto encabezado por Michael Caine, seguido por Donald Sutherland, Robert Duvall o Donald Pleasence entre otros, es una epopeya de hombres valerosos, pero malditos y condenados por amigos y enemigos que a pesar de todo están dispuestos a cumplir la misión por patriotismo, o por el honor del guerrero o, simplemente, porque es su deber. Vibrante dirección del artesano clásico John Sturges ("Los siete Magníficos", "La gran evasión") con el acierto indudable de haber sabido empapar de fatalismo una narración que va más allá de la simple historieta de hazañas bélicas.
El nivel de sangre, sexo y violencia no baja en esta tercera temporada que tras una segunda que mejoraba la primera, baja el listón en lo que a calidad narrativa se refiere pero aún así logra mantener una de sus inapelables señas de identidad, atraparnos al final de cada capítulo con una incesante sucesión de revelaciones y giros variopintos. El reparto sigue en su buena línea a la hora de plasmar las diferentes penurias y perturbaciones de sus respectivos personajes, fomentado ahora por una rutilante incorporación, Soldier "Jensen Dean Winchester Ackles" Boy, quien logra echar más leña al irreverente fuego de la serie.
Lo cierto es que es impredecible saber con que clase de perversiones tienen pensado sorprendernos en futuras entregas, pero podemos garantizar que en la presente presenciamos momentos realmente retorcidos a la par que hilarantes, lo que convierte esta serie en una de las más divertidas de la actualidad en una época donde lo políticamente correcto condiciona la originalidad y la innovación, algo en lo que afortunadamente no está cayendo esta ficción superheroíca,
El reconocido estudio de efectos visuales Onirikal Studio regresa a la producción cinematográfica con el largometraje La Paradoja de Antares que recientemente ha anunciado su participación en el Festival Internacional de Sitges, donde tendrá su estreno europeo en la sección Noves Visions. Está escrito y dirigido por Luis Tinoco, también responsable del multipremiado cortometraje de ciencia ficción Caronte.
La Paradoja de Antares es un thriller dramático que se ha rodado durante tres semanas en una única localización: un set creado en las instalaciones de la propia productora. Andrea Trepat (Mar de Plástico, Gran Hotel, Amar es para siempre, etc.) da vida a Alexandra Baeza, el personaje central y protagonista que tendrá que enfrentarse a unasituación límite sin igual.
El reparto se completa con los siguientes actores y actrices: Aleida Torrent, David Ramírez y Jaume de Sans, además de la colaboración especial de José Luis Crespo (Quantum Fracture), youtuber y divulgador científico con millones de seguidores.
El sexteto de cómicos británicos Monty Python dieron el campanazo internacional con este delirante remedo de mesías llamado Brian, torpe y gafe hasta decir basta y al que le rodean una pléyade de tipos a cuál más disparatado y estrambótico. La Galilea en tiempos de Jesucristo y los romanos ocupantes sirven para ridiculizar y escarnecer a todo bicho viviente, desde políticos o militares hasta curas, pasando por un populacho descerebrado dispuesto a seguir a cualquier tarambana ansioso en hacerse pasar por el elegido de Dios, es decir, una alocada sucesión de burlas y sarcasmos tan vigentes en el año de producción de la cinta, 1979, como en el que tenemos el dudoso placer de vivir en la actualidad. El absurdo, marca de la casa que los Monty Python convirtieron a lo largo de su carrera grupal en todo un arte. Ya son parte de la cúspide del humor no solo británico, si no universal.
Juntando dos temáticas tan manidas como los superhéroes y las mascotas surge esta cinta de animación que basa su éxito en la multitud de referencias al universo DC que aparecen en ella. Pero eso no es suficiente para conseguir una película que marque la diferencia u ofrezca algo que no hayamos visto infinidad de veces, ya sean personajes caninos estereotipados, un mensaje de superación sobrexplotado o su estructura narrativa carente de sorpresas. Aún así, goza de algunos chistes, sobre todo en sus primeros compases, que tienen un mínimo de gracia y que deberían haber marcado la tónica general de un largometraje orientado a un público cuyo rango de edad es bastante limitado, ya que no es lo suficientemente blanca para menores de siete años ni lo bastante gamberra para motivar a los mayores de doce.
En septiembre Cine Yelmo volverá a proyectar zarzuela en sus salas de cine conLa rosa del azafrán, la adaptación libre de la famosa novela El perro del hortelanode Lope de Vega. Podrá verse el próximo 27 de septiembre, en colaboración con la Compañía Lírica Alicantina, en 6 ciudades: Madrid, Barcelona, Alicante, Málaga, Valencia y Valladolid. La proyección forma parte de la programación de +Que Cine, la ventana de contenidos alternativos de Cine Yelmo.
La rosa del azafránes una conocida zarzuela en dos actos con libro de Federico Romoer y Guillermo Fernández-Shaw y música de Jacinto Guerrero cuyo estreno tuvo lugar en el Teatro Calderón de Madrid en 1930. Esta producción actual de una de las zarzuelas más queridas por el público y cuenta con el siguiente casting: Ascensión Padilla (Sagrario), Javier Rubio (Juan Pedro), Mari Carmen Yelo (Catalina), Alberto Galera (Don Generoso) y Carmen Rubio (Custodia), entre otros. Además, cuenta con la Orquesta Sinfónica del Vinalopó con José Antonio Pérez Botella en la dirección.
Nadie que haya visto la serie "Downton Abbey" puede llamarse a engaño en esta segunda adaptación cinematográfica, la flema británica y los buenos modales continúan presidiendo la función, siempre con el mejor gusto posible, evidentemente. También queda claro el cariz de epílogo de la cinta, personajes importantes dan un giro decisivo en sus vidas, alguno incluso definitivo, y se cierran tramas pendientes. La modernidad se les viene encima a los Crawley, pero la esencia permanece, porque todo debe cambiar para que nada cambie, como afirma Lampedusa en boca de Burt Lancaster en "El Gatopardo" de Visconti. Aparte de esas consideraciones la película da lo que promete: buenos sentimientos, algunas lágrimas, clase y estilo, en fin, lo que anhelan los fans de Lady Mary, Mr. Carson y demás habitantes de la Casa Señorial. Mientras quede algo de todos ellos el Imperio Británico perdurará, o eso parecen decirnos.
El director, productor y guionista británico Edgar Wright recibirá el premio Máquina del Tiempo en Sitges 2022. Wright obtuvo reconocimiento mundial por primera vez con su trilogía Three Flavours Cornetto, que consta de Zombies Party, Arma fatal y Bienvenidos al fin del mundo, realizada con los actores Simon Pegg y Nick Frost, así como el productor Nira Park. Wright también coescribió, produjo y dirigió la película de 2010 Scott Pilgrim contra el mundo. Con Joe Cornish y Steven Moffat, escribió Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio de Steven Spielberg (2011). Además, creó la película de acción criminal de 2017 Baby Driver, que se convirtió en un éxito mundial de taquilla, y en 2021 dirigió y coescribió, con Krysty Wilson-Cairns, Última noche en el Soho. El mismo año también lanzó su primera película documental, The Sparks Brothers.
El prolífico director de cine de género Neil Marshall también será reconocido con una Máquina del Tiempo. Su carrera se inició hace más de veinte años con Dog Soldiers, una de las películas de terror británicas más populares de todos los tiempos, seguido por el gran éxito de taquilla -aclamado por la crítica- The Descent, que recaudó más de 50 millones de dólares con un presupuesto de solo tres millones. Marshall también es uno de los directores más solicitados de la televisión actual, puesto que dirigió dos de los episodios más épicos de Juego de tronos, los pilotos de Black Sails, Constantine y Timeless, y capítulos destacables de Hannibal y Westworld para JJ Abrams. En 2018, dirigió y produjo la lujosa nueva versión de Lost in Space para Netflix y en 2021 estrenó The Reckoning. Sitges 2022 estrenará The Lair, un retorno a los orígenes sobre una piloto que tiene que sobrevivir dentro de un búnker donde se esconden armas biológicas.
Si en la primera temporada la paradoja temporal era un bucle infinito, en esta ha tomado la mecánica forma de un vagón de metro que lleva a nuestra protagonista, y ya de paso a su secundario amigo, a revivir pasados ajenos metidos en los cuerpos de sus ancestros. Algo ciertamente original dentro de este fantástico género pero que acaba dando mucho menos juego de lo deseado, y eso que el concepto de "matrioshka" temporal lo llevan a extremos físicamente muy literales.
Pero con el paso de los capítulos, apenas siete de media hora cada uno, la historia toma carices metafísicos existenciales difíciles de seguir, culminando en un desenlace ideado por mentes afectadas por algún tipo de psicotrópico. Aún así, debe valorarse el hecho de buscar la innovación, evitando la reiteración de la iteración de su anterior entrega, lo cual no impide que esta segunda ronda de las peripecias de la descarada y arrasadora Nadia sea una ida de olla de mucho cuidado no apta para cualquier momento ni persona.
Como ya se anunció el pasado mes de octubre, Irlanda será el país invitado en la próxima 67 edición de la Semana Internacional de Cine con una retrospectiva que incluirá una selección de su cinematografía a lo largo de las dos últimas décadas.
Un total de 18 largometrajes, cuatro de ellos documentales, y un programa de cortos de animación compuesto por cinco títulos, constituirán esta muestra de cine irlandés del siglo XXI que se completará con la proyección especial de la película Into the West, de Mike Newell, en su 30 aniversario.
La selección de películas de este ciclo, organizado en colaboración con The Irish Film Institute, Culture Ireland y la Embajada de Irlanda en España, cuenta con nombres destacados en la cinematografía irlandesa como Neil Jordan, ganador de un Oscar por The Crying Game (1992) y la Espiga de Oro de SEMINCi con Mona Lisa (1986), y de quien se programara su largometraje Breakfast on Pluto (2005).
Un duelo a muerte a bordo de un tren de mercancías entre un despiadado ferroviario, Ernest Borgnine, y un astuto vagabundo, Lee Marvin. Película de género inclasificable: podría ser un drama social, cine de acción con fondo o un atípico psychothriller, pero también todo a la vez. En cualquier caso, curiosa y emocionante historia de supervivencia con toques de picaresca, violencia y crítica social situada en plena Gran Depresión americana. Parábola, cabe resaltar, sobre el individualismo en un contexto de furiosa lucha de clases, una defensa de la libertad en un sentido antiautoritario y ácrata del que nada tiene que perder porque nada tiene.
Cinta genérica de acción que al más puro estilo del Equipo A junta a un grupo de soldados repudiados que se dedican a hacer el bien soltando chascarrillos a cascoporro durante infinidad de escenas en cámara lento. El reparto es de lo más llamativo, mezclando estrellas en declive con otras en auge, y encabezado por un habitual secundario en labores de protagonista. Cabe decir que pese a su previsibilidad es bastante amena, con alguna secuencia de acción absurdamente ocurrente que prolifera menos de lo deseado en esta película que se puede ver de fondo mientras haces otras cosas y no perderás el hilo.