martes, 12 de noviembre de 2019

Sator

Película de silencios e imágenes, en la que las palabras son apenas unos apuntes para encauzar al espectador, y el bosque el escenario por el que deambula algo que permanecía oculto en la mente y los recuerdos del protagonista y su familia. Todo es a la vez sencillo y embrollado; sencillo al ser una historia de marcados componentes entre psicológicos y sobrenaturales sin mucha complejidad, embrollado al recrearse en tiempos y espacios no lineales hasta obtener un caos expositivo. Hay que admitir que el director Jordan Graham ha buscado hacer algo que se distinga de la vulgaridad, el problema es  que para ello recurra a métodos metalingüísticos con relativa fortuna. En fin, para nosotros la balanza queda equilibrada.

Puntuación @tomgut65: 5/10


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