Una
actriz y director oscarizados, varios actores con tablas y un presupuesto considerable
deberían ser ingredientes suficientes para realizar una aceptable adaptación
del gigante esmeralda, pero el resultado es como su protagonista, inestable y
caótico. A pesar de sabernos contar una historia profunda adornada con viñetas y rebuscadas transiciones de escenas que hasta tienen su gracia,
cuando llegan las escasas y desinfladas secuencias de acción estas se vuelven confusas y aceleradas. Además su excesiva duración unida a la parsimonia de los acontecimientos que culminan en un final desconcertante y precipitado, convierten su visionado en una experiencia demasiado fatigosa.
Mi puntuación: 4/10



















