La hora y cuarto que dura esta
película te mantiene enganchado, al principio intentando comprender toda la
jerga científica que te sueltan, lo que en realidad no hace falta ya que
finalmente te acabas enterando de lo que pasa, pero a veinte minutos de final,
cuando crees controlas la historia, ocurre algo, intuyes que es importante,
pero no eres capaz de asimilar el qué ni el cómo. Después de verla por segunda
vez consecutiva creo que he llegado a comprender el ochenta por ciento de la
trama, eso sí, tras arduas investigaciones y diagramas varios. El problema es
que no se si me ha gustado, pero si sé que quiero volverla a ver. Por cierto,
ha costado siete mil dólares y va de viajes en el tiempo.
