Mil novecientos noventa y cuatro es el año que catapultó al estrellato a Jim Carrey con los estrenos y números uno en taquilla de tres de las comedias más exitosas y conocidas de la historia: "Ace Ventura, un detective diferente", Dos tontos muy tontos y la que nos ocupa, la cual también nos presentó a otra estrella en ciernes, Cameron Diaz. La fórmula para triunfar no podría ser más sencilla y adecuada para su actor protagonista: un elemento místico que le permite llevar su inimitable estilo de sobreactuación a un nivel superior, ya que, cuando sus muecas innatas no son suficientes, los efectos especiales las potencian para deleite del público y desesperación de sus ficticios compañeros de pantalla. Un largometraje rabiosamente divertido que, una vez que arranca, no echa el freno en ningún momento y que se puede definir con una sola e icónica palabra: ¡chispeante!
Mi puntuación: 7/10

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