martes, 27 de diciembre de 2016

Comanchería

Western moderno donde la sobriedad y la frialdad caracterizan tanto los protagonistas como la historia, aunque eso no impide que los actores demuestren una fuerza interpretativa y un saber estar encomiable. Sorprende por encima del resto Chris Pine, quien nos tenía acostumbrados a papeles más superfluos y que en este caso desarrolla a la perfección un complejo personaje. Es de agradecer además, la lógica en un desarrollo de acontecimientos donde no hay nada que chirríe dentro de un guión sencillo en sucesos pero rico en matices y diálogos ingeniosos. Cine con aire clásico y añejo que, al igual que el buen vino, mejorará con el paso de los años.

Mi puntuación: 7/10


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