domingo, 21 de enero de 2018

El gabinete del doctor Caligari

Cine mudo en el que las imágenes trascienden las palabras gracias a una delirante e hiperbólica puesta en escena en la que cada plano es una obra de artesanía y un deleite a la vista. Y no solamente destacan los escenarios, también unas sobreactuadas actuaciones, que transmiten horror y enajenación por partes iguales, que en sintonía con la claustrofóbica ambientación, provocan una incómoda y estimulante inquietud en el espectador. Pero aún hay más, si visualmente es descomunal, la historia, condensada en poco más de una hora, es cuanto menos perfecta, y cien años después de su concepción, todavía es efectiva y mejor que el noventa y nueve por ciento de los guiones, y películas en general, que nos podemos encontrar actualmente.

Mi puntuación: 10/10


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