"Objetivo: La Casa Blanca" tenía momentos intensos, aunque con ciertos altibajos de ritmo; por suerte esta secuela londinense goza de una acción constante que, con prisa y ninguna pausa, nos sumerge en una ola desenfrenada de terrorismo y tópicos del género haciendo de ella un electrizante entretenimiento totalmente vacío de contenido. Pero es justo esto lo que se espera de una película de este tipo, no aburrir y dejarnos boquiabiertos de vez en cuando, y sin duda lo cumple con creces tirando de patriotismo extremo y alguna que otra escena realmente cruda. Si se hubiera rodado en los ochenta o noventa seguramente sería un clásico casposo a día de hoy, que sin desbordar calidad artística, derrocha diversión insana.
Mi puntuación: 6/10
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