Una delgada línea separa la rebeldía de la locura, línea marcada por una sociedad reacia a aceptar a los inadaptados, los que no entran en los parámetros de la normalidad. McMurphy (Jack Nicholson) es esa locura del rebelde, y la enfermera Ratched (Louise Fletcher) el tope que pone el sistema a los indisciplinados. El enfrentamiento sucede en un hospital psiquiátrico, en realidad una prisión para quienes se salen de esas normas establecidas, en una película dura, muy dura en su tercio final, pero un canto al libre albedrío en los dos primeros. Si bien en todo momento el trasfondo es amargo, con esos personajes recluidos a la espera de la cura de sus mentes “enfermas”, la llegada de McMurphy y sus ansias de libertad será un nuevo rayo de esperanza que, por supuesto, la Srta. Ratched habrá de aplacar sin piedad. Impresionantes Nicholson y Fletcher, ambos ganaron el Óscar por sus interpretaciones, y no menos estupendos los secundarios, o sea, los locos que pueblan el centro, y el desenlace es de los que permanecen en la memoria para siempre. El coste de ser diferente sigue costando tanto o más que en aquel año 1975 en el que se rodó la cinta.
miércoles, 29 de julio de 2026
miércoles, 12 de marzo de 2025
Chinatown
El director Roman Polanski ha tocado casi todos los palos, desde el drama o la comedia hasta el terrorífico o el histórico y el cine negro no podía faltar en su currículum. Con "Chinatown" apostaba por este género respetando sus reglas escrupulosamente: aparecían el detective privado, la bella mujer en peligro y una trama de corrupción salpicada de tragedia intrafamiliar en Los Ángeles de los años 30; tópicos del género, podríamos decir, y sin duda así es, pero la maestría del guionista Robert Towne y la no menor maestría tras la cámara del cineasta polaco convirtieron la cinta de 1974 en un clásico inmediato. Los actores Jack Nicholson, Faye Dunaway y el gran director en labores interpretativas John Huston, elevaron el nivel a cotas superiores, y la mencionada historia de corrupción política y familiar, esta de gran dureza, intrigante y sin complicaciones narrativas junto a la magnífica ambientación y la óptima banda sonora de Jerry Goldsmith formaron un conjunto sugestivo e imperecedero. Lástima que ya no se haga cine de tal calado.




