lunes, 3 de agosto de 2026

Un fantasma en la batalla

Producida por y para Netflix, refleja la dureza sangrienta de aquellos años de plomo en los que los terroristas etarras golpeaban sin miramientos cualquier objetivo que consideraran adecuados para sus fines. Susana Abaitua interpreta con solvencia a la guardia civil que logra introducirse en el aparato de la banda, y el elenco de secundarios reflejan adecuadamente la irrespirable determinación fanática que impregnaba a esos militantes que tenían la violencia como método de una supuesta lucha por la libertad de “su pueblo”.

Si bien es algo inferior a la coetánea La infiltrada, no cabe menoscabar el esfuerzo de su director, Agustín Díaz Yanes, por reconstruir lo que significaba vivir en la clandestinidad y eludir las sospechas que podían amenazar la operación y, sobre todo, la vida de la agente infiltrada; encomiable como transmite la angustia y la tensión que implicaba vivir día a día con esa espada de Damocles sobre la cabeza. Esperemos que el cine español reincida en esta temática y que sirva para que la sociedad actual, y la del futuro, no olvide -que parece estar olvidando- lo que sucedió en esos casi sesenta años de existencia de ETA y los más de 850 muertes y miles de víctimas que dejó tras de sí.

Puntuación @tomgut65: 6/10