Podríamos englobar las dos últimas temporada en una sola, y así ha sido, ya que si bien la cuarta se desarrolla a lo largo de varios meses en una frenética cuenta atrás, la quinta empieza el día después del último capítulo de la anterior. Prácticamente sucede en tiempo real durante tres turnos de una de las noches más caóticas, problemáticas y, sin duda, divertidas de toda la serie. En total, ambas suman dieciocho episodios, varios de ellos los mejores de esta ficción, que conducen a su conclusión del mejor modo posible y por todo lo alto.
Los tremebundos dramas que vivimos en entregas previas han quedado de lado, dando paso a lo primordial: el restaurante y todo lo que lo rodea. Preparar platos, servirlos, organizarse, reducir tiempos, hacer más con menos, lograr la conciliación familiar y laboral... se suceden un sinfín de situaciones realistas y muy humanas. Por supuesto, al tratarse del cierre de la serie, el futuro de sus protagonistas es otro de los temas principales. Si bien quedan detalles en el aire, de un modo u otro todos eligen su camino, y seguro que pocas personas quedarán decepcionadas con el resultado. Por cierto, hay un capítulo especial de una hora llamado "Gary" que es necesario ver entre las dos temporadas: un flashback protagonizado por dos de los personajes más carismáticos en el que afloran todo tipo de sentimientos.
Una despedida de cuatro tenedores donde las emociones que presenciamos dentro de la pantalla nos empapan fuera de ella, convirtiéndose en la mejor parte de una premiadísima serie difícilmente repetible.
Mi puntuación 4ª Temporada y Temporada Final: 8/10
Mi puntuación Serie completa: 7/10






