Comedia, terror, drama y aventuras se entremezclan en este satírico largometraje que lleva al extremo las relaciones laborales y los prejuicios existentes en ciertos ambientes de trabajo tóxicos. Para lograrlo, solo se necesitan una isla desierta, una correcta realización y un guion que sabe explotar a la perfección los hiperbolizados rasgos de los dos personajes protagonistas. Con estas herramientas, y en un contexto de supervivencia, se desatarán los instintos más elementales del ser humano con los que el espectador podrá identificarse, hasta que se llega a un punto límite donde los giros argumentales y la enajenación mental cogen las riendas. Esta vuelta de tuerca, pese a restar credibilidad a la historia, aumenta la diversión de una película muy recomendable para quienes no se han sentido valorados en sus empleos o como advertencia a quienes menosprecian a sus subordinados.
Mi puntuación: 6/10






