Las dos primeras temporadas de esta serie japonesa original de Netflix estaban basadas en un manga donde sus protagonistas debían conseguir todas las cartas de la baraja francesa haciendo diferentes pruebas, donde la violencia y la crueldad estaban a la orden del día. Y cuando parecía que la cosa quedaba ahí, tres años más tarde se sacan un as, o mejor dicho, un joker de la manga y de la nada, para ofrecernos una tercera entrega, que para algunos que disfrutamos con las anteriores, ha sido decepcionante.
Lo que antes fueron dieciséis capítulos para conseguir cincuenta y dos cartas, ahora son seis para conseguir solamente una, con una excusa cogida con pinzas, y una explicación del mundo donde tienen lugar los hechos tan onírica como rebuscada. Pero la cosa no queda ahí, ya que en estos pocos episodios, las pruebas que podremos presenciar también serán escasas, y lo que es peor, con algunas hará falta tener un máster en juegos de mesa o escapes rooms para entender como hacerles frente y como narices logran superarlas, con momentos en los que las explicaciones copan los minutos por encima de los hechos.
Una pena que el dúo protagónico compuesto por Arisu y Usagi haya tenido que volver a este mundo al límite de la tierra para sufrir por partida doble, en la ficción para sobrevivir, y en la vida real por culpa de un guion que no sabe por donde tirar para seguir dándole cuerda al conejo blanco. Y aunque los rumores y la propia plataforma de streaming lo han negado, el final deja la puerta abierta, según les interese a los que mandan, a futuras secuelas en América. Aunque siendo sinceros, más interesante sería si viajan a nuestro país y deben conseguir la baraja española, por nada del mundo nos perderíamos un duelo de bastos contra espadas, con unas copas de más, para llevarse unos cuantos quilos de oro, ahí queda eso.
Mi puntuación 3ª Temporada: 4/10
Mi puntuación Serie completa: 6/10