Tres años después de El estrangulador de Boston el cineasta Richard Fleischer repetía con un asesino en serie y el método de liquidación de las víctimas, la estrangulación. De nuevo un caso verídico, y como escenario de los crímenes el barrio londinense de Notting Hill: el “respetable” Sr. John R. Christie tenía la propensión a matar mujeres y esconder los cadáveres en su entorno más cercano como Dios, o el diablo, le daba a entender. Rodada en parte en la auténtica localización de los crímenes, la película exuda morbosidad enfermiza por su protagonista, el actor y director Richard Attenborough, tan letal como inocente en apariencia y por la réplica del no menos distinguido intérprete británico John Hurt como el humilde e ingenuo Tim Evans. Los sucesos reales dieron lugar a un notorio y terrible error judicial aun recordado en la Gran Bretaña actual. Como suele pasar en casos parecidos no todo queda aclarado definitivamente, pero de todas maneras el film proporciona una versión de los hechos coherente y fidedigna según afirman las fuentes históricas.
Puntuación @tomgut65: 7/10







