Péplum de los muchos que aparecieron en los años cincuenta y sesenta en los que este subgénero se imponía con gran éxito de público, no tanto de crítica, la diferencia se halla en que su producción era de mayor calado al de la media, tanto a nivel conceptual, una base literaria clásica y prestigiosa, como en inversión económica; la mayor evidencia de ello es que encabezara el casting Kirk Douglas, toda una gran estrella americana, y algunos secundarios, asimismo, de relieve: Anthony Quinn, Rosana Podestà o Silvana Mangano, y se contaran con más medios técnicos o escenográficos de los habituales en ese tipo de productos. Hallamos en el film un Ulises arrogante y temerario que supera los obstáculos con ingenio y mucha fortuna aún a costa de la vida de sus hombres. Ingeniosa y entretenida película, que no desdeña los momentos trágicos, respetando su origen literario por encima, incluso, de lo esperable.
miércoles, 2 de septiembre de 2026
jueves, 14 de diciembre de 2023
Godzilla. Japón bajo el terror del monstruo
El género kaiju se inaugura en 1954 con Godzilla campeando por primera vez en un Japón postbélico y postatómico, porque los miedos generados tras las bombas de Hiroshima y Nagasaki son la base esencial en esta película -y en cierto modo también, un ajuste de cuentas imaginario con los americanos que las lanzaron- en forma de criatura gigantesca surgida de las simas oceánicas, liberada por las explosiones y dispuesta a hacerse notar. Cinta mítica, su aura perdura gracias a multitud de secuelas y las versiones de Hollywood en los últimos tiempos y que ha calado con fuerza en el inconsciente colectivo global. Aunque los años han pasado una factura inclemente a la obra de Inoshiro Honda, el tosco acabado y las interpretaciones risibles a estas alturas pueden parecer ridículas, lo importante es saber apreciar su valor intrínseco y reconocer con justicia su vasta relevancia en el fantástico y el cine en general. Los mitos están siempre por encima del tiempo, la realidad y la objetividad.
Puntuación @tomgut65: 5/10
Descubre más sobre el género "kaiju" con este documental: The dawn of Kaiju Eiga
miércoles, 10 de mayo de 2023
La mujer y el monstruo
Jack Arnold, director de varias joyas del fantástico -Vinieron del espacio (1953), Tarántula (1955) o El increíble hombre menguante (1957)-, llevó a las pantallas a otra criatura de la Universal convertida rápidamente en un clásico más de la productora y del género. Un monstruo anfibio obnubilado por la belleza femenina, entendible al ser Julie Adams el objeto de su embeleso, y acosado por científicos en plena selva amazónica. Pizcas de terror salpicadas de erotismo naíf y de esas típicas nociones de andar por casa sobre la evolución humana que tanto juego han dado en el cine. Las escenas subacuáticas, muy logradas, aportan un acicate más a esta cinta que desde aquel 1954 ha mantenido su vigencia, porque el humanoide acuático seguirá buceando en la laguna negra mientras haya quién sepa encandilarse con cualquier engendro fruto de la imaginación de un guionista.
Puntuación @tomgut65: 7/10
domingo, 14 de marzo de 2021
La strada
Federico Fellini cuenta con varias obras maestras reconocidas como la que nos ocupa, expectativas que en esta ocasión juegan en su contra, ya que si no congenias con su particular estilo cinematográfico es difícil apreciar sus películas más allá de la superficie. En este caso tenemos un fabuloso trabajo de fotografía y una desgarradora puesta en escena que plasman a la perfección la decadencia de una época deprimente, pero la historia que sirve de hilo narrativo, centrada en su lastimosa pareja protagonista, no acaba de emocionar ni tocar la fibra del evidente modo que pretende. Quizás sea por lo poco que se profundiza en las motivaciones de sus personajes o por unas interpretaciones en las que Quinn brilla con rotundidad en contraposición a una ingenua Masina cuyo atolondramiento llega a provocar rabia. Sea como sea es un clásico impepinable muy representativo e ilustrativo del contexto histórico en el que se ambienta y se filmó.
Mi puntuación: 6/10
domingo, 19 de enero de 2020
Sinuhé, el egipcio
Por si esto fuera poco, el actor protagonista Edmund Purdom no daba la talla ni como estrella ni como intérprete. Demasiada grandilocuencia y exceso de dramatismo facilón, en definitiva. De todos modos no vamos a menospreciar sus virtudes, que las tiene, como cualquier obra propia de los mejores tiempos del cine clásico norteamericano. Instamos a descubrirlas al público que desconoce esa etapa, aunque nuestra principal recomendación es acercarse primero al magnífico libro de Mika Waltari en el que se basa la cinta.







