En dos mil diecisiete la banda estadounidense de "nu metal" Linkin Park se hizo pedazos a raíz de la muerte de uno de sus dos vocalistas, Chester Bennington. Esto provocó que tanto su guitarrista líder como su baterista abandonaran la formación, provocando lo que parecía el fin del grupo. Este documental nos sitúa siete años después para relatarnos cómo lograron recomponer las piezas, física y emocionalmente, para seguir adelante y sacar un nuevo álbum en lo que es, prácticamente un nuevo inicio desde cero.
A lo largo de la película, se intercalan actuaciones en directo con conversaciones y declaraciones de los "supervivientes" junto a la presentación de los nuevos fichajes. Las sensaciones que transmiten, lejos de hurgar en la herida, por momentos parecen demasiado frías y racionales, con más explicaciones que sentimientos. Esto da la impresión de querer justificar los cambios y la continuidad del grupo y, sobre todo, de ensalzar la figura de Emily Armstrong, la nueva cantante que ha sustituido a Chester.
Como fan de Linkin Park desde hace veinticinco años, debo decir que los primeros y últimos compases del documental son los que más me han emocionado. La parte central es más informativa, ideal para descubrir de qué modo rehicieron la banda y lo que pensaba el resto de los miembros, encabezados por Mike Shinoda, sobre continuar pese a la tragedia vivida. Está claro que las heridas no sanarán, pero al final, abandonar o huir no es una buena despedida.
Mi puntuación: 7/10

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