Todo empezó con una brillante primera parte y su correcta
secuela, seguida de una pésima tercera culminando a lo grande con esta
prescindible y horrenda cuarta parte. La historia, escrita por un grupo de guionistas
desmotivados, ha perdido la ironía tan característica de las anteriores
entregas dejando las parodias de cuentos infantiles en un segundo plano para
ofrecernos una película al servicio del 3D donde lo importante es meter escenas
con giros, carreras y malabarismos cuyo argumento vacío repleto de diálogos
estúpidos deja en un lugar muy muy lejano las risas de antaño.
Mi
puntuación: 3/10





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