Cuatro años antes de la magnífica El golpe, Robert Redford y Paul Newman rodaron su primera película juntos, un western de atracadores que, sin alcanzar la perfección de su posterior colaboración, es igualmente un clásico indispensable. La historia no tiene demasiada complicación y muestra tres dinámicas de sus protagonistas que se repiten a lo largo de casi dos horas: huir de la justicia, atracar bancos y retozar con una profesora. Precisamente esta última parte es la más popular gracias a la icónica tonadilla "Raindrops Keep Fallin' on My Head", a pesar de ser la que menos espacio y relevancia tiene en una trama que recrea de la forma más fiel posible las vicisitudes de dos personajes reales, Butch Cassidy y Sundance Kid. Sus vidas fueron lo suficientemente adrenalínicas como para dar pie a un absorbente y placentero largometraje que, con otros rostros masculinos al frente, no habría alcanzado cotas tan altas de calidad.
Mi puntuación: 7/10

No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Muchas gracias por comentar!
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.