Doce años han pasado desde la última vez que Santiago Segura encarnó al decadente brazo tonto de la ley, y lejos de ablandarse con la edad, nos deja una de las mejores y más punzantes entregas de la saga. En esta ocasión su paródico objetivo principal son los partidos políticos y sus representantes actuales, repartiendo palos a diestro y siniestro sin importar bando, colores o credos. Por supuesto hay espacio para el machismo, la homofobia, el racismo, la gordofobia, el franquismo, el capacitismo, El Fary, el Atleti y lo más importante, para un sinfín de cameos de toda índole que abarcan desde lo más bajo del frikismo patrio hasta elevadas cotas internacionales.
En resumidas cuentas, estamos ante un auto homenaje a la franquicia "torrentil" con una sucesión incesante de gags llenos de referencias y personajes de películas anteriores, provocando risas y perturbando con el uso de la palabra en lugar de con escenas visualmente desagradables y apelando sobre todo al humor negrísimo para hacernos sentir culpables por reírnos en multitud de momentos. Y tres avisos y/o consejos para navegantes: es la sexta parte ya, deberías saber que vas a ver; la comedia no tiene barreras y en este largometraje se rompen y se pisotean; y por último, no es una oda a esta clase de individuos, si Jose Luis Torrente es tu ejemplo a seguir, el problema no es de su autor, es tuyo.
Mi puntuación: 6/10

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