miércoles, 11 de marzo de 2015

Testigo de cargo

Hay tantas genialidades en la filmografía de Billy Wilder que es difícil decidir cual es su mejor obra, pero ésta podría serlo perfectamente. Para todos los alérgicos al blanco y negro este largometraje es una buena cura a su ilógica enfermedad ya que parece que no hayan pasado los años para ella gracias a una perfecta dirección, como suele ser habitual en el realizador austríaco, unas magistrales interpretaciones de actores míticos y una historia que, cincuenta y ocho años después, mantiene intacta su frescura. Una de esas películas que hay que ver si te quieres considerar un cinéfilo con todas las letras. 

Mi puntuación: 9/10


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