martes, 7 de abril de 2020

Río Lobo

Tras Río Bravo y El Dorado apareció en 1970 una tercera hermana melliza de la mano y el bolsillo del egregio Hawks. Puso en ella más acción y entretenimiento y menos ecléctico formalismo que en sus dos antecesoras, pero la mayor liviandad no fue óbice para elaborar otro homenaje al western y a la figura del ya veterano cowboy por excelencia John Wayne y a todo lo que este representaba. Ya habían pasado los mejores tiempos del género y Mr. Howard decidió despedirse de él, y del cine, con un glorioso divertimento. Volvían todos los tópicos como era menester, y aunque el Duque ya no se quedara con la chica -la bellísima Jennifer O'Neill- se respetaban los cánones de la amistad, el heroísmo y la justicia que siempre debían imperar en esa América ideal e idealizada. Pese al carácter de obra crepuscular, aún goza hoy día de un vigor clasicista realmente admirable, algo de lo que carece el comercialista, y decadente, cine contemporáneo.

Puntuación @tomgut65: 7/10


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