En la época actual todo es posible, y aunque una serie haga doce años que puso el cierre e incluso quien le daba nombre moría, puedes recuperarla recurriendo a las fuerzas divinas para resucitar a un personaje, también difunto, con suficiente carisma para protagonizar su propio spin off en una línea temporal, universo o dimensión alternativa.
Y por aquí no podemos estar más contentos, ya que devoramos las cuatro entregas anteriores disfrutando de la copulación pública y las muestras gratuitas de las diferentes partes íntimas de ambos sexos, con las conspiraciones romanas de las altas esferas y sobre todo, de la violencia desmedida salpicada con chorretones de hemoglobina. Todo esto y mucho más, se mantiene en esta "nueva" serie protagonizada por el traicionero sirio que tan mal nos caía antaño, y con el que ahora congraciaremos para elevar su "domus" por encima de los pu*** senadores romanos. Diez capítulos en los que el "wokismo" se adentra en la antigua Capua para ganarse como sea la gratitud de unas gradas sedientas de sangre.
Un festín para los sentidos con más corazón que cabeza, que funciona a la perfección como divertimento vacuo pero feroz, y que siempre deja con ganas de más después de cada visionado. Y ojo, el rigor histórico brilla por su ausencia, así que no nos pongamos tiquismiquis en si esto se hacía en las arenas romanas, si este perfil de persona participaba o tenía poder o si este murió en tal siglo u otro, déjate llevar y regocíjate viendo como los que van a morir rebanan unos cuantos miembros, en varias ocasiones, viriles.
Mi puntuación: 7/10

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