jueves, 14 de noviembre de 2019

Tone-Deaf

Los urbanitas, pijos y superficiales; los rústicos, garrulos y primarios. Así son las caricaturas, básicas y de escasa originalidad, que nos encasqueta esta peliculita yanki, cuya única aspiración es la parodia aderezada con unas mínimas dosis de sangre y violencia. Un vano intento de surrealismo, a veces entre buñueliano y tarantiniano, que no sabe encontrar el punto necesario para hacernos esbozar ni una diminuta sonrisa. Probablemente se le podría perdonar lo comentado si en el desenlace hubiera intentado subsanarlo todo con una pizca de ingenio y algo de perspicacia, pero eso nunca llega a suceder, así que nos vemos obligados a darle calabazas.

Puntuación @tomgut65: 4/10




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