Jean-Luc Godard persistía en el método, o en su ausencia, de la Nouvelle Vague, el movimiento que ya se había convertido en sinónimo de rebeldía, experimentación e iconoclasia; una corriente que empezaba a dar síntomas de reiteración, de desgaste, aunque el cineasta francosuizo se negara a la rendición estilística. Un ejemplo de ello puede ser esta “Made in USA”, una nueva aliteración caótica, especie de retorsión del género policíaco, que protagonizó su hasta entonces musa Anna Karina en la última colaboración entre la actriz y el director. Lo bueno y lo menos bueno de Godard se reúnen en una trama confusa, no podía ser de otra manera, salpicada de los consabidos mensajes cinéfilos y, sobre todo, políticos sobre derecha e izquierda, comunismo contra fascismo, conceptos que formaban parte esencial de las motivaciones intelectuales del creador. Obligada cinta para adeptos, el resto puede prescindir.
miércoles, 13 de mayo de 2026
lunes, 2 de febrero de 2026
Masculino, femenino
Mediados de los sesenta, Godard profundizaba en las ideas políticas de izquierdas, siempre desde una óptica escéptica, desencantada, aunque firme en los valores básicos de libertad, persecución de la utopía y de la búsqueda de alternativas a lo establecido. La plasmación de tales conceptos, y continuando el itinerario ácrata de la Nouvelle Vague, la encontramos en esta película de 1966 en la que el cineasta francosuizo habla de liberación sexual, de juventud desnortada, amor, desamor y de cultura popular e intelectualidad, la que siempre ha impregnado su obra. La protagoniza Jean-Pierre Léaud -habitual alter ego del otro grande de la nueva ola francesa, François Truffaut- que encarna a un joven idealista y mujeriego que vaga por la sociedad en pos de certezas. Podría parecer a primera vista una sucesión de banalidades insustanciales, pero su frescura y desvergüenza formal le aportan tanto valor como a cualquier otra obra anterior de Godard; de la magnitud de Banda aparte o Alphaville no es, y aun así se halla entre las de mayor significación en la etapa inicial y más creativa del prolífico director.
sábado, 11 de septiembre de 2021
Kartum
Nadie mejor que Charlton Heston para personificar a un gran héroe británico, el General Charles Gordon, en una película histórica que recreaba la caída de Kartum en 1885. Nada menos que Laurence Olivier encarnaba a su némesis, el Mahdi Ahmed, que auguraba un duelo interpretativo en el que el carisma y la obstinación desmedida de ambos personajes debían ser la base que sostuviera toda la cinta. No fue así, el careo entre ambos protagonistas aparecía apenas en dos o tres breves secuencias por lo que todo el peso recayó en el actor americano, excelente por otra parte. Expectativas frustradas aparte, el competente artesano Basil Dearden elaboró un trabajo eficiente, con aires de superproducción, cargado de épica colonialista y espectacularidad. Combinación grata de historia y aventuras para todos los públicos.
Puntuación @tomgut65: 6/10
viernes, 3 de abril de 2020
El Dorado
sábado, 29 de julio de 2017
El bueno, el feo y el malo
Mini crítica de "Por un puñado de dólares".
Mini crítica de "La muerte tenía un precio".







