jueves, 28 de marzo de 2024

Aquaman y el reino perdido

Tras el fiasco, creativo aunque no comercial, que supuso la primera parte, parece que han aprendido la lección y como mínimo, esta secuela no cae en el ridículo. Eso sí, resulta igual de vacía e intrascendente como la anterior, siendo una película de acción del montón con efectos especiales, que en ocasiones, hasta hacen daño a la vista. Que los personajes sean planos es algo que en el género de superhéroes ya no nos sorprende, pero al menos la química que desprende su fraternal pareja protagonista hace que el nivel de diversión, a base de "gracietas" y puyas, no decaiga en demasía. Así se despide el anteriormente conocido como Universo Cinematográfico DC, para dejar paso a una nueva era que difícilmente, será peor que la vieja.

Mi puntuación: 4/10

Mini crítica de "Aquaman".



miércoles, 27 de marzo de 2024

Mi nombre es Alfred Hitchcock

El documentalista Mark Cousins ha confeccionado un estudio sobre Alfred Hitchcock en seis segmentos -evasión, deseo, soledad, tiempo, plenitud y altura- con la narración de Hitchcock "in person", en verdad el imitador Alistair McGowan, en un repaso a la filmografía del genio londinense en casi dos horas de secuencias de sus películas, desde las primeras mudas hasta "La trama", la última de su extensa carrera. Un análisis de estilo, fondos y formas que Cousins encara desde una visión muy personal, aunque recurra a menudo a conceptos e ideas que cualquier cinéfilo reconocerá fácilmente. No se aporta nada original o novedoso, quizá porque Hitch ya ha sido analizado hasta el mínimo detalle durante décadas y queda muy poco por añadir. En realidad, parece ser que el único hecho diferencial es poner a Hitchcock hablando de sí mismo, es decir, que imitarlo si puede ser una originalidad, pensará Cousins. Pero poco importa, los hitchcockianos disfrutamos a lo grande y, encima, nos vuelve el mono y corremos a revisionar uno, o mejor varios, de esos clásicos eternos.

Puntuación @tomgut65: 6/10



lunes, 25 de marzo de 2024

Wish: El poder de los deseos

Los deseos centran la trama de este largometraje de animación creado para transmitir un mensaje parcialmente bonito, pero sobre todo para que Disney haga autobombo y homenajee sus propias producciones, algo que se confirma en, posiblemente su mejor parte, los créditos finales. Y es que la historia no tiene nada de especial o mágico, con una previsibilidad preocupante y unos personajes estereotipados carentes de todo carisma. Lo que sí resulta llamativo para los espectadores españoles es el diseño de los escenarios donde se desarrolla la acción, del vestuario y de algunas coreografías, inspirados en localizaciones, trajes y bailes de nuestro país, que como mínimo sirven para mantener nuestra curiosidad, a lo largo de una película que solo provoca indiferencia.

Mi puntuación: 4/10