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jueves, 14 de diciembre de 2023

Godzilla. Japón bajo el terror del monstruo

El género kaiju se inaugura en 1954 con Godzilla campeando por primera vez en un Japón postbélico y postatómico, porque los miedos generados tras las bombas de Hiroshima y Nagasaki son la base esencial en esta película -y en cierto modo también, un ajuste de cuentas imaginario con los americanos que las lanzaron- en forma de criatura gigantesca surgida de las simas oceánicas, liberada por las explosiones y dispuesta a hacerse notar. Cinta mítica, su aura perdura gracias a multitud de secuelas y las versiones de Hollywood en los últimos tiempos y que ha calado con fuerza en el inconsciente colectivo global. Aunque los años han pasado una factura inclemente a la obra de Inoshiro Honda, el tosco acabado y las interpretaciones risibles a estas alturas pueden parecer ridículas, lo importante es saber apreciar su valor intrínseco y reconocer con justicia su vasta relevancia en el fantástico y el cine en general. Los mitos están siempre por encima del tiempo, la realidad y la objetividad.

Puntuación @tomgut65: 5/10

Descubre más sobre el género "kaiju" con este documental: The dawn of Kaiju Eiga



miércoles, 10 de mayo de 2023

La mujer y el monstruo

Jack Arnold, director de varias joyas del fantástico -Vinieron del espacio (1953), Tarántula (1955) o El increíble hombre menguante (1957)-, llevó a las pantallas a otra criatura de la Universal convertida rápidamente en un clásico más de la productora y del género. Un monstruo anfibio obnubilado por la belleza femenina, entendible al ser Julie Adams el objeto de su embeleso, y acosado por científicos en plena selva amazónica. Pizcas de terror salpicadas de erotismo naíf y de esas típicas nociones de andar por casa sobre la evolución humana que tanto juego han dado en el cine. Las escenas subacuáticas, muy logradas, aportan un acicate más a esta cinta que desde aquel 1954 ha mantenido su vigencia, porque el humanoide acuático seguirá buceando en la laguna negra mientras haya quién sepa encandilarse con cualquier engendro fruto de la imaginación de un guionista.

Puntuación @tomgut65: 7/10



domingo, 14 de marzo de 2021

La strada

Federico Fellini cuenta con varias obras maestras reconocidas como la que nos ocupa, expectativas que en esta ocasión juegan en su contra, ya que si no congenias con su particular estilo cinematográfico es difícil apreciar sus películas más allá de la superficie. En este caso tenemos un fabuloso trabajo de fotografía y una desgarradora puesta en escena que plasman a la perfección la decadencia de una época deprimente, pero la historia que sirve de hilo narrativo, centrada en su lastimosa pareja protagonista, no acaba de emocionar ni tocar la fibra del evidente modo que pretende. Quizás sea por lo poco que se profundiza en las motivaciones de sus personajes o por unas interpretaciones en las que Quinn brilla con rotundidad en contraposición a una ingenua Masina cuyo atolondramiento llega a provocar rabia. Sea como sea es un clásico impepinable muy representativo e ilustrativo del contexto histórico en el que se ambienta y se filmó.

Mi puntuación: 6/10



domingo, 19 de enero de 2020

Sinuhé, el egipcio

Algo en esta superproducción hollywoodense de 1954 no acabó de funcionar del todo bien. Se había logrado reunir un atractivo número de talentos, ¿qué podía salir mal?: la dirección del gran Michael Curtiz, una banda sonora en las manos de los incontestables Bernard Herrman y Alfred Newman, destacados nombres en los papeles secundarios (Gene Tierney, Jean Simmons, Victor Mature, Peter Ustinov) y una escenografía de primer orden. No obstante, el resultado es una película que pretende ser épica pero que bordea el kitsch en demasía, además de meterse en camisas de once varas al pretender equivalencias entre el culto monoteísta a Atón y el cristianismo.

Por si esto fuera poco, el actor protagonista Edmund Purdom no daba la talla ni como estrella ni como intérprete. Demasiada grandilocuencia y exceso de dramatismo facilón, en definitiva. De todos modos no vamos a menospreciar sus virtudes, que las tiene, como cualquier obra propia de los mejores tiempos del cine clásico norteamericano. Instamos a descubrirlas al público que desconoce esa etapa, aunque nuestra principal recomendación es acercarse primero al magnífico libro de Mika Waltari en el que se basa la cinta.

Puntuación @tomgut65: 5/10




viernes, 16 de agosto de 2019

La condesa descalza

Nombres ilustres en un drama romántico que en primera instancia parece ser una disección de los mecanismos de los años dorados de Hollywood pero que paulatinamente se convierte en una historia sobre la amistad sincera, la cual funciona, y sobre el amor más telenovelesco, tema que desarrolla torpemente. La utilización de recursos como los flashbacks o dos narradores, resultan innovadores pero también cortan el ritmo de un guión en el que ocurren demasiadas cosas porque sí y que en ocasiones resultan poco creíbles. Aún así las actuaciones salvan la papeleta, con un avasallador e imponente O'Brien, un Bogart más sensible y secundario de lo habitual y una arrebatadora Ava Gardner en el apogeo de su carrera. Un clásico al que los años no le han sentado demasiado bien.

Mi puntuación: 6/10


martes, 17 de junio de 2014

Cuando ruge la marabunta

Se podría englobar este largometraje en el género de aventuras por el entorno en el que está ambientado, pero en realidad nos encontramos ante un drama intimista donde la lucha de sexos es el auténtico protagonista. Charlton Heston y Eleanor Parker, más atractivos que nunca, nos deleitan con diálogos llenos de ingenio y dobles sentidos en escenas realmente impactantes para la época y que hoy en día serían políticamente incorrectas. Está claro que el desarrollo de acontecimientos es precipitado y que las hormigas son lo de menos, pero aún así consigue su objetivo de entretener al estilo clásico de toda la vida.

Mi puntuación: 6/10


lunes, 28 de abril de 2014

La ventana indiscreta

Una de mis películas favoritas de Alfred Hitchcock, y seguramente la que más veces he visto del director inglés, en la que demuestra su enorme talento para el suspense y su capacidad para involucrar al espectador de un modo sublime convirtiéndonos en cómplices de cuanto sucede. Como si de una obra de teatro se tratara, el escenario permanece estático mientras que los personajes, perfectamente interpretados por dos leyendas del séptimo arte, son los que dotan de un ritmo dinámico y sin pausa a una historia que te mantiene en tensión continua sin importar el número de veces que hayas disfrutado de esta obra maestra.

Mi puntuación: 9/10