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domingo, 21 de julio de 2019

El hombre que sabía demasiado (1956)

En 1956 el inconmensurable Alfred Hitchcock optó por reversionar una película de su propia filmografía realizada en 1934 con el mismo título. Cambió escenarios y algo de la trama pero en lo básico era la misma historia. En esta ocasión contó con la inestimable presencia de uno de sus actores predilectos, un siempre impecable James Stewart, y una descolocada pero sorprendentemente acertada Doris Day, que además aportó su talento como cantante para popularizar una balada ganadora, a su vez, del Oscar a la mejor canción. El macguffin una vez más carecía de importancia, esta vez era el intento de asesinato de un vip; lo vital era el suspense y la forma de llevarlo a la pantalla. En este aspecto el realizador británico era imbatible logrando mantener al espectador con el corazón en un puño de principio a fin. Pero la eficacia del genio no se quedaba ahí, también salpicaba el guion con ese humor socarrón tan propio que lograba mejorar aún más cuando pasaba a ser de color negro, sano y caústico al mismo tiempo.

No es la mejor película del genio londinense, Vértigo, Psicosis o "Los pájaros", entre otras, la superan claramente, pero lo que para Mr. Alfred es una labor notable para otros directores menos talentosos habría sido una obra maestra, el culmen de una carrera. Podríamos extendernos largamente sobre todos los aspectos del film en cuestión, pero bastará con afirmar categóricamente que todo amante del séptimo arte debe visionar, y disfrutar si dispone de un mínimo criterio, de esta cinta clásica y por obligatoria añadidura de toda la excelencia de la larga trayectoria de Sir Alfred Hitchcock.

Puntuación @tomgut65: 8/10


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Pijama para dos

Desde hace años las comedias románticas giran en torno a que la protagonista cumpla su sueño de triunfar en la vida y enamorarse de alguien guapo y comprensivo sin que importe que mientras nos lo cuentan nos den ganas de pegarnos un tiro. Pero en esta película de hace cincuenta años, cuando los guionistas no vivían en palacios de oro como hoy en día, nos cuentan lo mismo, pero sólo es necesario un buen enredo y química entre los protagonistas para conseguir una de las mejores comedias románticas que se han rodado hasta la fecha. Y es que a pesar del machismo que la rodea y de estar llena de tópicos, la clave es tener gracia, frescura y la única pretensión de entretener sin causar vergüenza ajena al espectador.

Mi puntuación: 7/10