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viernes, 20 de agosto de 2021

Surgió del fondo del mar

En 1955 la paranoia atómica estaba en plena ebullición, cualquier ser vivo era susceptible de convertirse en un monstruo que amenazara a la humanidad, desde una inofensiva hormiga hasta una criatura antediluviana y, ¿por qué no?, también un pulpo gigante expulsado de las profundidades abisales. El Maestro Ray Harryhausen se encargó de darle vida en una producción de serie B a la que se le veían las costuras de serie Z. La bestia animada por el mago del stop motion aparecía demasiado poco, para desgracia de los que adoramos su obra, lo que si quedaba bien ostensible era lo gloriosa, potente y heroica que era esa U.S. Navy que aún cobraba los réditos de la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Tampoco faltaban la ciencia de andar por casa y el inevitable romance, aunque cabe destacar los toques feministas que dejaba ir la protagonista, nada menos que una científica con todas las letras y, por fin, algo más que una cara bonita en terreno de machotes.

Puntuación @tomgut65: 5/10



martes, 9 de junio de 2020

Furia de titanes

Las aventuras de Perseo, titán manejado por Zeus y dioses adláteres como ya sucedía con Jasón y los argonautas, propiciaron que el Rey del stop motion Ray Harryhausen, se despidiera del cine dando vida a Medusa, Pegaso, el Kraken y demás criaturas surgidas de la mitología clásica o de su propia imaginación. Que la M.G.M participara en la producción permitió que la partida de los efectos especiales fuera considerable y que grandes intérpretes aparecieran en el elenco: Laurence Olivier, Maggie Smith o Burgess Meredith entre otros. A cargo el poco relevante director Desmond Davis que se limitó a elaborar una cinta en exceso amanerada al servicio exclusivo de la aparición estelar de los bichos de Ray, que al fin y al cabo era lo que pedía la afición. Una afición plenamente satisfecha con el honorable adiós de un genio que había acompañado nuestra infancia y juventud y que seguro lo seguirá haciendo con las presentes y futuras generaciones de fantasiosos.

Puntuación @tomgut65: 6/10




domingo, 31 de mayo de 2020

El monstruo de tiempos remotos

Como con Godzilla, una explosión atómica despierta a un dinosaurio que se dirige de inmediato hacia Nueva York, destino inevitable para todo bicho gigante que se precie. La magia de Ray Harryhausen daba vida al monstruo y el guion de su gran amigo Ray Bradbury ponía la excusa argumental para que un candoroso entretenimiento presidiera la función. En aquel 1953 las películas de ese tipo eran carne de serie B, de programa doble, y requerían mucha imaginación, buenas intenciones y cuantioso esfuerzo, pero si había talento, y aquí sobraba, la sana diversión estaba garantizada. Está claro que no es ni de lejos una obra maestra, pero si es de las que perduran en la memoria de todo fan del género y de cualquiera que conserve un ápice de inocencia cinematográfica.

Puntuación @tomgut65: 6/10






sábado, 23 de mayo de 2020

La gran sorpresa

El título original de la cinta es el mismo que el de la novela de H.G. Wells que la inspira, "First men in the Moon" ("Los primeros hombres en la Luna" para los enemistados con el inglés), por fortuna el distribuidor local no tuvo la "feliz" idea de colocarle algo así como "Viaje al centro de la Luna", porque al centro de nuestro satélite es a donde van a parar los protas de esta aventura espacial surgida de la factoría Schneer. Las manos del maestro del stop motion, Mr. Ray Harryhausen, no lucen como en otras ocasiones, el argumento no se prestaba demasiado a ello, pero aún así tuvo su oportunidad al animar a una oruga enorme y a unos cuantos selenitas poco amigables. Película trufada de humor, imaginación y de una ingenuidad casi infantil que no enturbia una grácil diversión para todos los públicos.

Puntuación @tomgut65: 6/10


viernes, 8 de mayo de 2020

Jasón y los argonautas

Ray Harryhausen era la estrella en todas las películas en las que intervenía. El genio del stop motion y sus criaturas fantásticas elaboradas a mano, paciencia y sudor daban, y aún dan, rienda suelta a la imaginación de grandes y pequeños. Mostramos debilidad por este artista del alambre y el látex, especialmente por la obra cumbre que veneramos en estas lineas. En ella la excusa argumental son las aventuras de Jasón y la tripulación del Argo en busca del vellocino de oro, leyenda mitológica alterada a gusto de las necesidades del guion. En sus poco más de cien minutos brillan como nunca los efectos manufacturados del gigante de bronce Talos y los siete esqueletos guerreros, que ya forman parte de la historia del cine. A esta cinta hay que acercarse con los ojos y la inocencia de un niño y disfrutar de la compleja simplicidad del trabajo descomunal del gran Ray.

Puntuación @tomgut65: 8/10






domingo, 16 de diciembre de 2018

Simbad y el ojo del tigre

El cierre de la trilogía sobre el legendario navegante Simbad nace lastrado por la dirección del impersonal y anodino Sam Wanamaker, incapaz de dar el brío y el sentido de la aventura que en las dos anteriores ocasiones si habían logrado alcanzar Gordon Hessler o Nathan Juran. Penúltimo largometraje del genio artesano Ray Harryhausen y sus criaturas mágicas es, muy probablemente, el más flojo de todos en los que intervino, pero son las manos del maestro las que dan todo el aliciente, toda la motivación necesaria para que la audiencia, sea de la edad que sea, disfrute con la aparición de los Gules, Minatón, Dientes de Sable o el troglodita de un solo ojo.

Puntuación @tomgut65: 5/10




sábado, 22 de septiembre de 2018

El gran gorila

El stop motion, la animación fotograma a fotograma, es el ingrediente que permite a esta película trascender por algo más que por un mensaje ecológico precoz e ingenuo o por su inofensiva crítica social. Willis O´Brien, animador del legendario "King Kong", dio aquí la primera gran oportunidad a su pupilo Ray Harryhausen de iniciar el camino para superar al maestro y forjar su leyenda. No hallaremos unos efectos tan descollantes como si lograría en posteriores trabajos, pero ya es una muestra del ingenio y el talento portentosos que marcarían toda su trayectoria. Y por detrás se hallaba en labores de producción un tal John Ford. Tal convergencia de aptitudes se dan pocas veces en la pantalla. Una buena manera de aprovechar noventa minutos.

Puntuación @tomgut65: 7/10



sábado, 15 de septiembre de 2018

La Tierra contra los platillos volantes

La Segunda Guerra Mundial y la de Corea aún estaban recientes en la memoria colectiva norteamericana, y las tensiones de Occidente con el Telón de Acero se hallaban en plena escalada. En 1956, y en este contexto, la película que nos ocupa es un ejemplo más, y hay muchísimos, del contagio de la paranoia bélica de la sociedad al cine. No son los soviéticos los invasores si no los extraterrestres, pero el sustrato subyacente era ese. Aparte de estos márgenes históricos la cinta de Fred F. Sears es una más que competente obra de ciencia-ficción, comercial y entretenida para el público de su momento, pero también estimable para el espectador contemporáneo como muestra de la evolución que el género emprendía y, a la vez, eminente por los efectos especiales elaborados por el genio del stop motion Ray Harryhausen, y al que rendimos pleitesía desde estas líneas.

Puntuación @tomgut65: 6/10