John Frankenheimer, un “outsider” de la industria cinematográfica norteamericana, por lo tanto, siempre a su aire y llevando la contraria, tuvo la ocurrencia de dar a Gregory Peck, una estrella que personificaba la honradez y la integridad del hombre medio, el papel de un veterano sheriff rural que pierde el oremus por una joven y bella mujer. Peck lo bordó con ese personaje contradictorio al ser capaz de llevarlo, coherentemente, desde la pérdida del mínimo sentido común hasta el mayor patetismo que se pueda concebir; un drama sobre la madurez y la pasión otoñal que deriva en un thriller sombrío e inusual en esa América profunda en la que corre el alcohol ilegal y la “white trash” campa a sus anchas. La banda sonora de Johnny Cash, el más célebre representante de la historia de la música “country”, acentúa el carácter fatalista de la narración a la vez que subraya también el ámbito rústico y deprimente de la película. Producción a recordar y reivindicar por los tres factores mencionados: director, actor protagonista y banda sonora.
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miércoles, 1 de abril de 2026
lunes, 28 de abril de 2014
Siete días de Mayo
Se está fraguando un golpe de estado en
Washington y el presidente de los EE.UU. y sus colaboradores tienen siete días
para desactivarlo. Este es el argumento de la estupenda y casi olvidada
película de intriga política del gran John Frankenheimer. Con un magnífico
reparto (Kirk Douglas, Burt Lancaster, Ava Gardner y enormes secundarios), el
guión se centra en los diálogos y no en la acción o la violencia, además de ser
un alegato en contra de la escalada armamentística en plena guerra fría, contexto
en el momento del rodaje, pero que es trasladable a cualquier punto de la
historia reciente. En definitiva, altamente recomendable y a reivindicar por
todo cinéfilo.
Puntuación @tomgut65: 7/10
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