Es
innegable que desborda estilo por doquier, que está rodada con esmero y que algunos actores se salen,
aunque otros se pasan de histriónicos, pero David Lynch siempre tiene que ir
más allá y convierte un interesante relato de intriga en algo diferente más
acorde con su tipo de cine. Esto sería un punto favor ya que en muchas de sus
películas, aunque cuesta entender que está pasando, al final todo tiene su razón de ser.
Pero en este caso hay comportamientos y escenas que se han introducido sólo para descolocar al espectador, y aunque la trama de base se
entiende sin problemas, lo que la adereza roza lo absurdo confundiendo simbolismos y metáforas con desvaríos mentales.
Mi puntuación: 6/10
