En este
largometraje nos encontramos con una historia dividida en dos hilos conductores relacionados pero muy diferentes. El que realmente está inspirado en hechos reales y nos muestra
los entresijos de la Casablanca a través de los ojos del mayordomo protagonista,
sin duda es el más interesante y mejor realizado. En cambio el relato de su
hijo ficticio que nos sirve de excusa para explicarnos la lucha de los afroamericanos
por los derechos civiles peca de excesivo dramatismo y parece un documental
histórico, haciéndolo aburrido y perjudicando a la mejor parte de la película.
