Polémica
película cuyos momentos de sexo explícito ocupan un diez por ciento
de su extensa duración pero bastan para impactar con mucha fuerza. Como hombre debo decir que me han
encantado, pero como amante del cine las veo innecesarias, sobre todo por como
se recrean en ellas con una puesta en escena alejada de la realidad. Bajo mi
punto de vista transmiten más química y erotismo otras escenas en las que sólo
se hacen uso de miradas, gestos, conversaciones o simples besos. Además hay
ciertos comportamientos de su protagonista que no se acaban de entender, ya que
circunstancias de su vida que nos plantean de repente son obviadas, y
desconocemos como han sido resueltas. Lo mejor al final es la fenomenal
actuación de Adèle, que expresa un sinfín de sentimientos y que soporta el peso
de la cámara a la perfección con algunas escenas y diálogos cuya fuerza visual
y vitalidad están fuera de toda duda.
