No es
que fuera una de las películas de mi infancia, la había visto más de una vez
pero mi recuerdo sobre ella era difuso. Por ese mismo motivo el hecho de que me
haya gustado tanto después de verla en la actualidad hace que todavía tenga más
mérito lo que consiguieron con ella. Con uno de los protagonistas más
entrañables de la historia del cine, una dirección correcta y la buena sensación
con la que te deja cuando acaba, esta comedia desenfadada nos transmite unos
valores de igualdad y respeto por la vida que deberían copiar muchos de los
estrenos de hoy en día, en los cuales prima el espectáculo vacío por encima del
mensaje.
