El
director Jason Reitman nos presenta por primera vez en su carrera un drama puro
y duro pero al igual que en sus anteriores trabajos se centra totalmente en
desarrollar los sentimientos y motivaciones de sus protagonistas. A pesar de un
inicio titubeante, conforme profundizan en los personajes y los vamos
conociendo mejor la película va ganando interés hasta llegar a un clímax
firme y convincente. Esto
no sería posible sin la gran labor del dúo protagonista cuyo talento
interpretativo es suficiente para sostener el peso de una trama romántica algo típica
pero muy bien ejecutada.
