Un ataúd, un coche, una cabina telefónica, un ascensor y ahora una cápsula de criogenización, son algunos de los lugares más pequeños y claustrofóbicos donde se ha desarrollado una película en las que su protagonista debe solucionar un problema, normalmente, salir de su encierro. Y en la mayoría de ocasiones este escenario exclusivo ha sido suficiente para brindarnos una historia estimulante, con buen ritmo y con giros de guion, como en el caso que nos ocupa, que esta vez ha querido ir aún más lejos. Para no caer en spoilers, solo diremos que el trabajo su actriz principal, y única que aparece en pantalla, es formidable, y si bien hay que dar un salto de fe para creerse ciertas revelaciones, si no le das muchas vueltas ni le buscas los tres pies al gato, el disfrute está garantizado en los poco más de noventa minutos que dura.
Mi puntuación: 6/10