miércoles, 17 de abril de 2019

Gracias a Dios

Las películas de Ozon son muy diversas, tanto en temática como en forma. En ésta la realización es sencilla, y el director se ha concentrado en la dirección de actores, buscando retratar minuciosamente la psique de varias víctimas del abuso de pederastas, su dolor, sus razones para callar primero y denunciar luego, y las consecuencias de los traumas infantiles en sus vidas. Se toma el tiempo de acercarse a diversos afectados de forma secuencial, recurso que podría funcionar muy bien en una novela y permite profundizar en cada personaje, pero que rompe el ritmo y alarga la duración de la cinta hasta más allá de las dos horas. Es una obra valiente que toca un tema problemático, y puede contribuir al debate social, como lo ha hecho en Francia, donde ha sido muy bien recibida.

Puntuación @cineEnCines: 6/10


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