sábado, 29 de abril de 2017

Todo mujer

Amalia, a la que acaban de diagnosticar una enfermedad que afecta su percepción de la realidad, vive como una ermitaña en un palacete segoviano que también ha visto mejores días. Esta obra puede verse como un comentario sobre la crisis, con un protagonista venida a menos cuya vida cambia por su encuentro con un mendigo en aun peores circunstancia. Esta imagen política, sin embargo, no cae en el cliché gracias a un buen guion y a una Isabel Ordaz madura, estupenda, que despierta una fuerte identificación por su aspecto cotidiano y por enfrentarse a la vida de manera lúcida y directa, sin autocompasión, con un humor mordaz que la ayuda a sobrevivir. Merece, desde luego, el premio a la mejor actriz obtenido en Helsinki.

Puntuación @cineEnCines: 7/10


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